sábado, 28 de septiembre de 2013

FIN.


Este verano devoré, entre otros, el libro "FIN" de Javier Monteagudo. La historia me atrapó enseguida y me pasé varios días con el libro arriba y abajo hasta que lo acabé. Llegar al final era una necesidad imperiosa.
Página tras página esperaba para todo aquél desbarre una explicación lógica, verosímil, algo que pusiera en orden mi cabeza y todos aquellos acontecimientos surrealistas, que avanzaban sin rumbo y a toda pastilla por la senda de lo onírico/psicotrópico.
No sé, que al final todo fuera un sueño, o que los protagonistas (un grupo de amigos que se reencuentran en una cabaña en el bosque pasados los años) hubieran muerto por una lata de foiegras en mal estado (al puro estilo Monty Phyton)...¡algo!
Pero no, no llegó un final ni feliz, ni esclarecedor de los hechos, ni lógico.

Llevo días pensando mucho en el FIN. En los finales. Muchos finales estamos acaparando las Másqueperras este año, parecería que más de los que podemos soportar. Pero seguimos teniéndonos, somos nuestro mayor tesoro, nuestra fortaleza inexpugnable, el AMOR con mayúsculas que no nos deja caer al abismo. Creo que ahora, desde una cierta serenidad, he entendido en qué consisten: los finales llegan y no hay que intentar entenderlos, sólo aceptarlos.
Un ser amado que nos deja, un amor que se acaba, un libro que te atrapa, un plato exquisito, una noche de placer ... nunca querríamos que llegaran a su FIN, pero su cualidad de efímeros es lo que realmente lo hace todo mucho más interesante. La eternidad debe ser aburridísima.

Sí, duele, algunos finales joden, desesperan, trastocan, pero otros principios vendrán detrás. Y lo más importante: lo habremos vivido. 

"Ya sé que no somos una panda al estilo de antes. Pero no es necesario tener principios, lo importante es tener finales " (tergiversando al poeta Balmes)


viernes, 20 de septiembre de 2013

IMBECILANDIA



No soy capaz de recordar el número de veces que he tenido ganas de mandar a la mierda a alguna  persona, de las muchas, que se dedique al trato con el público y/o usuario.
En casi todas las ocasiones que eso se ha producido no ha ido más allá de un "¡¡¡¡A la mierda!!!!" mental, solo para mis adentros.
Hasta ayer...

No le pido a nadie que sea simpático, pero trabajar cara al público debe llevar implícita la capacidad de aguantar a los gilipollas, a los que no lo son y que encima no se note que le pareces gilipollas.
Tampoco le pido a nadie que sea empático, solo que responda a las preguntas con un "sí", "no" o "no lo sé". Es más, agradezco que se limite simplemente a eso, si abusa de simpatía, me caerá gordo.

Me toca hacer la Primitiva cada 3 semanas, lo hacemos rotatorio. Si coincide en época laboral siempre voy a la misma administración de lotería porque la tengo a cruzar una calle. No creo que pueda volver a ir a echarla allí.

Esa rubia siempre ha sido siesa, he tenido miles de "¡¡¡¡A la mierda!!!!" mentales cuando la tengo delante detrás de esa cristalera que parece el Acorazado Potemkin. Aunque ella nunca saluda ni se dirige a quien tiene que atender, yo sigo dándole las buenas tardes cuando me toca. Le entrego amablemente el boleto depositándolo en la ranura y espero que me devuelva el boleto con su resguardo de apuesta semanal. También espero que escupa un "...seis euros", sin utilizar verbo ni nada, eso sí que es economía del lenguaje y capacidad de resumen. Si mi transacción termina ahí, la sangre no llega al río, puedo soportar esa mala educación.
Si tengo que hacer algo más que requiera de su esfuerzo, como ocurrió ayer, pues...me vi en la obligación de increparla. 

Tenía unos 4 justificantes para revisar, no recordaba si ya los había mirado yo y me había olvidado de tirarlos a la papelera, o si por el contrario seguían estando en mi agenda para cobrarlos. Pagué los seis euros y le pregunté si sería taaaaan amable de mirarme si había premio. Masculló algo entre dientes pero no la oí. Pasó los papelitos por la maquinita que chiva si hay premio y mi vista no alcanzaba a ver el resultado, así que seguía con la incógnita sobre si, por fin, podría comprarme la Isla de Bora-Bora. Regresó a la ventanilla y deslizó los papeles por la ranura para, acto seguido, ladear la cabeza como invitando al siguiente mientras yo le formulaba la pregunta: ¿son todos para tirar?. Obviamente no contestó y yo me escuché decir: ¿es necesario que seas tan imbécil, va en el sueldo?
Sí, lo oí yo, ella y todos los que hacían cola...y no obtuve respuesta, pero qué a gusto me quedé.



lunes, 16 de septiembre de 2013

Afasia

En el centro donde trabajo hay 36 colifatos.
De ellos el 99'99% sufren algún tipo de demencia (alzheimer, vascular, senil, Pick, Lewi,  Parkinson, vayaustedasaberporquediagnosticaresjodido, etc... )

Dejo ese 0,1% como loa a la esperanza de que nuestra última adquisición no me dé un susto cualquier día (parece una mujer en su sano juicio, pero claro, estando allí tardará poco en descerebrarse, el panorama es altamente demencial y vuelve loco a cualquiera)
De los 35 restantes 7 viven permanentemente encamados, vegetales humanos que no hablan, ni pasman, espásticos hasta lo imposible. Sorprende que, pese a no estar ya en este mundo, el instinto les haga abrir la boca cada vez que les acercas una cuchara.
De los 28 que quedan, 14 ya no andan y el grado de demencia es superlativo.
De los 14 últimos, 10 aun dan el pego pero a la que les preguntas algo te das cuenta enseguida de que están más pallá que pacá.
Y nos quedan los 4 "caminantes". Así les llamamos (con cariño, conste) mi compañera de fines de semana y yo, ambas seguidoras en su día de "Walking Dead".
Nuestros 4 zombies deambulan con la mirada perdida y los brazos caídos todo el santo día, pasillo arriba, pasillo abajo. Cuando no les conoces, acojonan.
De los 4 "caminantes" T.R. se lleva la medalla de oro y mi especial cariño. En todos mis años de profesión es el primer colifato que luce un tatuaje en su brazo izquierdo. En él se puede leer el nombre y apellido de su hija, muerta precozmente en un accidente de coche. Se pasa el día andando sin rumbo, sus ojos son opacos, como canicas negras sin vida, su cuerpo está rígido y extremadamente delgado. Hace cosa de un par de años aún era capaz de decir alguna palabra con sentido de vez en cuando: contestar cuando le llamabas por su nombre, saludar si le saludabas, poca cosa más. Ahora el grado de demencia y de afasia le tienen aislado del mundo real.
Ayer vi que había quedado chocolate del desayuno, negro y duro, y pensé que seguro que a él le apetecería. Aunque, debido a que todo se va atrofiando con la demencia, su dieta es de fácil masticación, cogí un par de onzas y fui a dárselas con toda mi ilusión.
Me puse frente a él, le mostré el chocolate, me miró, lo miró, lo pilló con la mano y se lo llevó a la boca, instintivamente. Despacio empezó a masticarlo, su cara se iluminó, sonrió ampliamente y, mirándome fijamente a los ojos, me dijo:

-Estoy hasta los cojones.
-De nada, disfrútalo (le contesté).

Su mirada habló, su boca sólo emitió sonidos, no pensamientos. Yo supe que me estaba dando las gracias. Y felizmente le cogí del brazo, contentos y orgullosos los dos, y seguimos paseando por el pasillo mientras él sonreía y devoraba chocolate. Yo también sonreía, andando como una zombie.







domingo, 8 de septiembre de 2013

Deseos narrados en pocos minutos




"Ponme medio quilo de arándanos desecados, medio de nueces con cáscara y medio de pipas de calabaza". Su compra siempre es la misma. Solo varía lo de las nueces si por temporada no hay de las de la tierra, y entonces coge avellanas, pero solo 250 gramos.

Al inicio del blog le dediqué esta entrada. Creí que a partir de ese día, al cruzarnos por la calle, volvería a saludarme siempre. Pero no ha sido así, nunca más había vuelto a dirigirme ni la palabra ni la mirada. Siempre he pensado que me convierto en invisible ante él. Es capaz de pararse y saludar al perro (que yo llevo de la correa siendo su extensión) y no decirme nada. Pero ahora que me he convertido en un personaje popular en el barrio se le ha puesto mucho más difícil ningunearme. Ahora que soy la nena de la tienda he cobrado vida para él.

Hace un par de semanas entró en la tienda y mi hermana estaba atendiendo a una clienta. Yo estaba disponible, pero él no me vio con esa gran capacidad que tiene para borrarme del mapa. No hice nada, no me ofrecí a atenderle, así que esperó. Mi hermana me miraba de reojo y yo veía como sonreía sin decirme nada. Terminó de atender a la otra persona y luego le saludó efusivamente, son vecinos. Siempre me ha dicho que es un tío encantador y no se creía que me hacía ese vacío hasta que lo vio con sus propios ojos. Sabe que me gusta, así que disfrutaba con la situación (es un poco cretina). Mientras hablaban le iba poniendo en bolsitas el mismo pedido de siempre hasta que le soltó la pregunta ¿por qué no saludas a mi hermana nunca?, el tío tuvo los santos cojones de decir que nunca me había visto. La respuesta es cuanto menos curiosa porque resulta que abulto más que un ácaro y que nos vemos a diario. Bueno, yo le veo a diario, él a mí no. Cuando salió del establecimiento mi hermana empezó a descojonarse y me dijo que no entendía por qué hacía eso, pero que estaba segura que a partir de ese día no tendría huevos de no mover una ceja al verme.

Ayer vino de nuevo a por los manjares de su dieta. Le atendí yo porque mi hermana que estaba desocupada no movió ni un dedo para atenderle, le preguntó por el trabajo porque iba con el uniforme y a partir de ahí nos resumió en un momento su vida y sus anhelos. Ahora sé que un conductor de autobús de Barcelona gana 1.500 euros, que él trabaja para vivir y no al contrario, así que le parece un curro estupendo. Que solo le interesa ir al gimnasio, salir a correr con el perro, leer antes de acostarse, salir a cenar a japos, ver los partidos con los amigos... y por primera vez le hablé, ¿cuántos años tienes?. Resulta que tiene un año menos que yo. Mi hermana le dijo que estaba estupendo y que además ahora que había cambiado la dieta y el entrenamiento parecía menos "clembuterado" y que le sentaba divinamente. Se acercó a nosotras y le pidió que le tocara el pedazo tableta abdominal (es que ella es nutricionista y para él su opinión es importante!). A juzgar por sus ojos saliendo de las cuencas deduje que lo que estaba tocando no era humano. Cogió mi mano y me la puso en el torso de piedra, haciendo que mis dedos fueran deslizándose por cada onza de ese toblerone. Creo recordar que de mi boca salió un jooooooo-derrrrrr. Ni se inmutó.
Solo se quejó de tener el pelo canoso, dijo que eso le envejecía, a lo que enseguida ella apuntilló que eso gusta a las "señoras" y yo me apresuré a decir que quizás sí gusta a las "señoras", pero que a las "chicas" puede que no tanto. Me miró fijamente (parecía como que me dedicaba una mirada con la que saldaba su cuenta pendiente de miradas de tres años) y me espetó un "No, no, noooooooo...yo no busco una "chica", no quiero marcha, ni fiestas, ni que me hagan viajar constantemente, ni tener esa sensación de tener que rellenar la vida con lo que sea. Me gustan las "señoras", no estoy para tías guerreras". Sabía que ella la cagaría y aunque tenía ganas de taparme los oídos, no lo hice y pude escuchar sus agrias palabras: "¡¡¡¡Vaaaaaaya qué lástima!!!! No le convienes nada.

Cría hermanas, que te quitarán los ojos.


...No sería lo mismo imaginarte
que poder estudiarte con detalle
Usaré cada segundo que pase
para poner a prueba nuestras capacidades corporales
Solo quedará sin probar un sentido,
el del ridículo por sentirnos libres y vivos

¡Que me hablen de sandeces y que me digan que sobra el amor!


domingo, 1 de septiembre de 2013

¡¡¡¡¡¡¡FELIZ VIDA LAGARTA!!!!!!!


Éste, por ser un año impar y acabado en 13, era evidente que iba a ser un año distinto.

Rompedor de esquemas y cargadito de emociones vamos a vivirlo como si no fuera a haber más. Como todos cuantos vivimos, porque somos mujeres vividoras y vividas.

Siempre hemos sido las últimas de la fila pero las primeras en la línea de frente.

Y como sólo vamos a tener esta vida, la vamos a exprimir al máximo y sin contemplaciones, sin mirar atrás y a la vez sin rumbo fijo. Porque nunca fuimos programadas para ser como las demás. Ni falta que nos hace.

Quererte y sabernos queridas por ti es un lujo inmenso al alcance de pocos. Qué suerte tenerte como compañera de este viaje único.

Sobre todo vive y sé feliz, Lagarta de nuestros corazones.

Tú vales un Imperio ... no, millones.

¡¡¡¡¡¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS!!!!!!!


sábado, 17 de agosto de 2013

Bichos...os odio!

Cuando llegué hace tres años a este piso, a los pocos meses de morar en él descubrí que en primavera la cocina era colonizada por un enjambre de abejas.
Un día al cruzar la puerta de entrada pensé que había un robot descabezado en la cocina, se escuchaba un fuerte bzzzzzzz bzzzzzzz, que me recordó al ruído que emiten los robots al ser decapitados. Cargada de bolsas de la compra hasta las cejas me acerqué a la cocina y, ante mi estupor, había alrededor de 30 abejas sobrevolando la lámpara. Sin darme cuenta solté las bolsas de una mano y además de abejas obtuve una magnífica tortilla de huevos rotos.
En aquella ocasión solté las bolsas, cerré la puerta de la cocina y salí corriendo por la de entrada. Bajé a la calle (iba permitirme la licencia poética de decir que me fumé un cigarro para reflexionar, pero por aquel entonces no fumaba), reflexioné sin fumar y seguí sin saber qué hacer. Subí al cabo de un rato y ya no estaban. Tuve alguna pesadilla durante algunos días, soñándome con la cara hinchada llena de picaduras ultrapolinizadas.

Antes de empezar las vacaciones, pasé unos días muy apurada, muy empanada, muy al límite de ser persona. La alarma a este estado de no saber si iba o venía, sonó una mañana que preparé la cafetera (soy una antigua que bebe café guarro de cafetera eléctrica de antaño, nada de Nespresso). Puse agua, llené el filtro desechable de papel, encendí la cafetera y no volví a poner la jarra. Al salir de la ducha el aroma a café recién hecho me envolvió de tal manera que supe al instante que algo no iba bien. Asomé la cabeza aún con el pelo chorreante y las mismas cascadas de agua que caían por mi espalda salían de la cafetera goteando café hasta el infinito y más allá.
En la misma semana este episodio se produjo dos veces. 

Ahora, más descansada, me fijo mucho en lo que hago. Esta mañana me he tomado mi tiempo en preparar la cafetera, a mi espalda se oía todo el rato ese ruído de robot decapitado bzzzzzz bzzzzzzz. Miraba hacia el techo y no veía nada, no había ningún cuerpo alado volando por la cocina, sin embargo el bzzzzzzzz bzzzzzzz era cada vez más insistente. Me he quedado muy quieta y he intentado reconocer de donde provenía exactamente el zumbido. Lentamente he girado mi cabeza y voilà!


Una avispa muy hija de puta estaba haciendo su tercer módulo en un complejo residencial de adosados avespiles en la parte superior del cristal de un armario (esa especie de puros habanos chiquitos) que se ven en la esquinita. He mantenido una árdua discusión con ella, ha intentado agredirme y luego, asustada por mis aspavientos, ha salido volando/huyendo por la ventana. Rápidamente he procedido al derribo de esa nueva urbanización en mi cocina.

No sabéis el asquito que daba. Luego alguien muy entendido me ha contado que construyen sus residencias de verano con alas de mosca...


Un comienzo de día grandioso.



martes, 13 de agosto de 2013

El ser y el no estar

Hace justo dos años que leí "Bella del señor". Y me arrebató completamente. Me costó seis meses poder hacerlo, por su densidad, por la forma en qué está escrito y, sobre todo, porque tantas veces tuve que cerrarlo ya que las lágrimas no me dejaban ver las letras. En aquel momento mi corazón se ahogaba roto.

Es la historia de amor más brutal que he leído en mi vida, al menos por el momento. La he recordado tantas veces ... y ese final, tan crudo y a la vez romántico ... .

El amor muchas veces es jodido y duele.

Y la idealización, en ocasiones, cuando se vuelve tangible, cotidiana, se diluye como una cucharada de sal en el mar.

El mar ... otra vez el mar.

Hace justo un año, para no perder las sanas costumbres y pese a la distancia física y mental, escribí  esto ... este año no voy a estar cuando llegue el día 13 de agosto, no podré escribir nada parecido.

Pero más que no poder, lo peor es que siento que no sé si sabría hacerlo.

Finalmente el mar, el mismo de siempre, nuestro mar, fue testigo de tanto amor ... y ahora nos arrastra hacia un torbellino de desencuentro.

Y te quiero. Cada minuto que pasa te quiero. Pero nos duele tanto que ya casi ni eso. Somos piedra.

Deberíamos poder ser felices. Pese a no estar.

Feliz día. Feliz vida.








miércoles, 7 de agosto de 2013

El MARATÓN de agosto...



Me pregunta si ya he hecho vacaciones, si estoy de vacaciones o cuando tengo previsto hacerlas. Respondo que aún no, que todavía toca currar esta semana y luego por delante tengo un ansiado mes entero para el dolce far niente.
Me pregunta si tengo planes, si me voy de viaje o a pasar unos días fuera. Respondo que no, que me quedo, que mis planes son without plans...improvisación y estar en casa.

Estos últimos quince días he oído hablar de todo tipo de modelos vacacionales: visitas a familiares (parece que en alza, la crisis dicen), viajes con el novio, camping con los niños, visitar ciudades, ir a países remotos... Cada uno cuenta "sus planes". En el trabajo si vas a prepararte un café y hay alguien haciendo lo mismo, lo encuentras narrando sus futuras agendas ociosas.
Ayer, mientras esperaba que se llenara mi taza de oro negro, alguien me preguntó si tenía alguna actividad preparada...tuve que mentir. Bueno, solo un poco, más que mentir fue obviar. Desde el domingo pasado tengo un plan para el mes de agosto.

Después de haber hecho la locura de andar 300km. el verano de 2011, puse a dios por testigo que jamás volvería a utilizar mis días de asueto y descanso para agotarme, y mucho menos todavía, para caer en la extenuación.
Pero la oferta que está ahí en el aire me tienta. Me tienta mucho.
Recibo por e-mail el siguiente mensaje:

ASUNTO: Maratón de agosto
TEXTO: Kit, la semana del 19 al 25 de agosto estaré en Barcelona, y por lo que me dijiste tú también. ¿Hacemos un maratón sexual? Te propongo pasar juntos toda esa semana desde las 20:00 horas hasta las 8:00 horas del día siguiente. Yo estoy en forma para aguantar (y me parece que tú también), ¿te apuntas?. Dime que sí, andaaaa... no recibirás ninguna propuesta mejor para pasar estos días de canícula estival. Besis.

Hoy me he inscrito para participar y he recibido un acuse de recibo y las instrucciones para recoger el dorsal a partir del próximo miércoles.
Sí, ya sé que no cumplo mis promesas ni mis juramentos ante dios y la virgen...pero es que este tipo de extenuación, y sobre todo que el ejercicio no incluya laceraciones en los pies, ha sido decisivo para correr(nos) un maratón en agosto.

¡¡¡¡Felices vacaciones a todos!!!!


viernes, 26 de julio de 2013

Un futuro en verde

TIKAL, el Imperio arrasado por la vegetación


Ayer,mientras sudaba a mares arrancando malas hierbas en mi huerto, se me reblandeció tanto el cerebro que me dio por elucubrar teorías apocalípticas. 

En mi huerto las "malas" hierbas crecen como bestias mientras que las tomateras y otros manjares lo hacen tímidamente, aun siendo abonadas, regadas y mimadas en exceso.
Me pasé más de un cuarto de hora arrancando plantas de patatas a pesar de que, en los 4 años que hace que tenemos este huerto, nunca las hemos plantado.

Es curioso, esas semillas han esperado ahí, latentes, durante años, para volver a germinar y crecer. Eso no hay otro ser vivo capaz de hacerlo, ¿cuánto dura vivo un espermatozoide fuera del cuerpo del hombre? ¿o de cualquier otro bicho?

Más tarde vi que las plantas de tabaco que arrancamos el año pasado están volviendo a crecer y que sobre una montaña de hierbas y cañas secas pendiente de ser quemada refulgía una tomatera salvaje y verde, en mejores condiciones que las que diligentemente hemos plantado nosotros.

Entonces recordé "La invasión de los ultracuerpos" y me acordé de un cómic que me prestó el Sr. Pérez, "Fragmentos de la Enciclopedia Délfica", buenísimo, y cómo en él los árboles, en un futuro muy lejano, desarrollan una inteligencia superior a la humana. Después me asaltó a la memoria una conversación con la señorita Salamandra, en la cual me explicó que había visto un documental de cómo evolucionaría nuestro planeta si se extinguiera el ser humano, y la vegetación se apoderaría de ciudades y territorios en menos que canta un gallo.

Y pensé en Tikal, en el día que, medio muerta gracias a un retrovirus, me subí a aquella pirámide para contemplar la selva y el esplendor de aquella ciudad sagrada desde arriba. Tikal, pese a ser una de las mayores ciudades del Imperio Maya, fue sepultada tras su abandono por la vegetación propia de una selva tropical en pocos años, y se tardó mucho en encontrarla. Los trabajos para deforestar medianamente los alrededores de las ruinas fueron titánicos, y aun así dicen que probablemente queden muchos restos aun por descubrir, imposibles de hallar entre la maleza. No sé si habéis visitado alguna vez una selva, pero os aseguro que la sensación de ser minúsculo frente a las plantas es acojonante.

El calor y trabajar duramente a pleno sol, definitivamente, me licuan el seso.

Pero creo firmemente que ellas, LAS PLANTAS, serán las  Reinas de la nueva Edad de Piedra. Porque por más que deforestemos y contaminemos, el sol, la tierra, el agua y todas esas semillas esperando siempre van a estar aquí. El futuro es suyo.

(Queens of the Stone Age han sacado un disco buenísimo, no os lo perdáis...)


viernes, 19 de julio de 2013

RESACÓN EN BILBAO (lo que pasa en Bilbo, en Bilbo se queda)


Érase una vez tres alegres y joviales muchachas catalanas, todas ellas amantes de la música, de la fiesta, del buen yantar y del buen beber (también, todo hay que decirlo, de algunas sustancias más). Grandes amigas, o más que amigas, podríamos decir, Másqueperras de corazón y de actitud, unas buenas personas pero malas mujeres, sintetizando la esencia. Muy buenas personas, perdón, malas mujeres solo a ratitos.

Tenían como sana costumbre emprender un viaje anual hacia tierras bilbaínas, con la única meta de pasarlo bien por si acaso no existiera un mañana, no fuese que las pillara La de la Guadaña sin haber vivido, tristes y cabizbajas. Ese nunca había sido su estilo.

Y ahí las tenemos, un viernes por la noche, recién llegadas a la ciudad que tanto aman, empolvando sus naricillas antes de empezar su recorrido barístico (una dama no debe descuidar jamás su nariz), uno tras otro, pintxo tras pintxo, cerveza tras cerveza, hasta que no quede un garito donde meterse, o hasta haber noqueado en demasía sus sentidos (siempre suelen coincidir ambas cosas, aunque nuestras pizpiretas damiselas no parecen tener fondo, si no cerraran los bares no verían la hora de acostarse, y eso sería fatal (o peor aun) para ellas).

Con apenas 4 horas de sueño entre pestaña y pestaña, empapadas en sudor y bajo los efluvios etílicos de la noche anterior, ducha fría y rápida para dirigirse a La Casa de Atrás, estudio de tatuajes en el que tienen hora para marcarse como dulces ternerillas. En un ataque o arrebato de borrachera (no pueden recordar con precisión) tomaron la decisión de tatuarse las tres lo mismo. ¿Motivo a dibujar? Algo que les une más que nada pasados tantos años de amistad: la másqueperrez. Resultado: 2 partes interiores de muñeca y una paletilla con:
Dibujo original de Àlex, buen lector y amiguete de las Másqueperras. Gracias, artista.

*Inciso: si alguien encuentra una panda con este distintivo: podéis saludarlas, son ellas.

Con los tattoos vendados como chopped con papel film, alegres y pizpiretas se calzan sus bambas de guerra y toca colonizar Kobeta. Gente y más gente, colas interminables...pero solo entrar en el recinto flipan al oír unas guitarras. Extasiadas ante ese grupo que no conocen, sienten una atracción poderosa hacia ellos. Syberia, de Barcelona, grandes, inmensos, bellos, bellísimos!!!! (sí, se nos ve en el vídeo). Deciden hacerse groupies en ese mismo instante, deciden que lo de ser groupie debería estar remunerado, deciden que deberían poder vivir solo de admirar a cracks como ellos. Al terminar el concierto, sus pezones están erectos cuales Tomahawks y la piel erizada. Es hermoso descubrirse tan igual y tan eróticofestivo.



Coinciden en que ha sido un calentamiento estupendo para poder bailar, botar, cantar, reír y disfrutar con sus adorados The Hives, suecos, grandes, inmensos, cachondos, bellísimo batería!!! Enloquecieron como pavas de 15 años, sudaron, quemaron toxinas y se descojonaron con las ocurrencias del cantante (incapaces de reproducir o pronunciar su nombre). Una hora que supo a poco, a nada. Hubiesen bailado y cantado al menos un par de horas más. O el resto de la noche, pero con ellos. Saben poner a la concurrencia en lo más alto, las críticas lo han dicho, The Hives el mejor bolo de todo el festival.

Del BBK poco más que reseñar, lástima que los cabezas de cartel (Green Day) no fueran (ni serán) santo de su devoción y se les hicieran largos, tediosos, reiterativos y...sí, pesaos, pero pasaron las horas en la ladera farlopera hablando, riendo, bebiendo...y deseando ya conocer el cartel del próximo año. Un día juraron amor eterno a esta ciudad y a este festival y que allí acudirían mientras las fuerzas las acompañasen.

Domingo de resaca absoluta. La primera vez que no se ven capaces ni de pisar el Guggenheim. Modorra, pintxos, siesta y gozar de esa ciudad que las seduce hasta el tuétano. A pesar que las de rizos sufren lo suyo envueltas en esa humedad perenne. A Bilbo la amas o la odias, ellas la aman. Aun les quedaba una noche más, la noche en la que, cada una a su manera, buscaron los placeres implícitos a la ciudad, sin importarles los kilómetros restantes hasta reposar sus huesos, sabiendo que, una vez más, esperarán otro año para poder volver a disfrutar de ser ellas mismas, y de estar juntas. 

Sin excusa para perder un tren, un avión, o la cabeza misma, emprendieron el viaje de vuelta en coche. Sin prisas, admirando el paisaje, rayándose con las indicaciones de la voz irritante del GPS, decidiendo sobre la marcha donde comer. ¿Cenicero? Qué lindo y extraño nombre, allá que van. Con unas alubias pochas entre pecho y espalda reprenden el viaje de vuelta. Y sí, la másqueperrez les sobrevino...aaaaarrrrgghhhh!!!! con el depósito para 30 km. de gasolina y las indicaciones que el surtidor más cercano estaba a 35 km. tuvieron que rezar en arameo para no quedarse tiradas, para no tener que ir como caperucitas con su bidón. Suerte que entre las tres suman contactos en todas las provincias y una alma caritativa no hubiese permitido tal despropósito. 

Da igual cuántas vicisitudes pasen, los traspiés que les sobrevengan o si los astros no se alinean a su favor... porque como buenas mosqueteras son "Una para todas y todas para una".





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