jueves, 3 de octubre de 2013

El delirio de diagnosticar


Desde pequeña he sido una gran seguidora de las series de temática médica. Supongo que algo tendrá que ver con mi curiosidad acerca de los temas de salud más allá de la biomedicina, y que generalmente, los protas son tíos que están como un queso.
Nunca me planteé estudiar medicina, ni enfermería, ni ninguna de las ciencias vinculadas a la salud, pero sí reconozco haber fantaseado, que de haber escogido alguna de esas disciplinas, en imaginarme como médico de urgencias. Soy fría, poco impresionable, no tengo aprensión ante la sangre ni heridas y aguanto la presión con bastante facilidad. Pero no ha sido así. No tuve la llamada vocacional.
Cuando se estrenó House creí que estaba ante el no va más de las series médicas. La primera y segunda temporada me fliparon, literalmente. A la tercera perdí todo el interés, me parecía que habían estropeado al personaje y los casos en pos del cretinismo sin más. Pero algo me fascinaba por encima de todo: el trabajo en equipo para los diagnósticos diferenciales. Estaba convencida que eso no se aplicaba en la sanidad patria, que era un modelo muy americano y que además favorecía mucho las tramas para dar mayor dramatización.

Pues no. Resulta que sí se realizan este tipo de prácticas para diagnosticar, y cuando eres el sujeto diagnosticable...te conviertes en alguien muy pequeño mientras hablan de tus cosas como si tú no estuvieras ahí presente.

Después de tres meses de tratamiento para una enfermedad catalogada "rara" (lo fácil no es lo mío) sin que los resultados sean los esperados,  un médico que me fue presentado como el doctor House catalán, me cita en el departamento que dirige en uno de los grandes hospitales de Barcelona. No puedo seguir tratándote desde mi consulta privada, necesito ayuda de mi equipo. Si esto ha fallado no tengo la más remota idea de qué te está pasando. Deja la medicación y mañana a las 8:30 te espero en el hospital, llámame al móvil cuando llegues y ya te indicaré qué tienes que hacer.

No imaginaba a las 7:00 de la mañana, mientras me duchaba, que el tío iba a montar semejante tinglado. Me había comentado que quería la oponión de una colega suya, pero en ningún momento me había dicho que iba a ser el objeto de deseo de 4 médicos especialistas y 3 residentes coordinados todos por él. Marco su número al tiempo que hago cola en el mostrador que él me indicó el día anterior. Dile a la persona que te atienda que abra una urgencia, que prepare un despacho y que yo ahora bajo. Digo que sí a todo aunque pienso que no se trata de una urgencia, si después de un año y pico de peregrinación a distintos especialistas no me he muerto...muy urgente no me parece.
Una mujer con bata blanca dice mi nombre en voz alta desde la puerta de un despacho. A partir del momento en que tomo asiento todo se torna delirante. Me comenta que a partir de ahora ella llevará mi caso, que House coordinará a todo el equipo, y que pedirá la colaboración de todos los compañeros para desentrañar qué coño (literalmente usó la palabra coño) debe ser esa mancha.
Hacemos juntas el historial y luego empieza el desfile de personas con bata blanca por delante de la mesa del despacho. Toman fotos, tocan, miran los resultados de pruebas realizadas hasta la fecha... Parece el camarote de los Hermanos Marx hasta que llega House y nos pide a todos que nos traslademos a una sala grande de reuniones.

Veo escribir en una pizarra palabras procedentes del latín con nombres que acojonan, oigo diagnósticos que preferiría que no se confirmaran jamás, discuten, argumentan... y a mí me parece ver en las comisuras de sus labios una babilla que se les escapa del placer. Los residentes se entregan a tope, demuestran los conocimientos aprendidos con cierto toque de prudencia y siempre esperando la aprobación en la mirada de sus tutores. Uno que no debe haber llegado siquiera a la treintena, con aspecto de empollón, lleva un buen rato empecinado en mi zona genital. ¿Estás segura que no tienes rojeces, inflamación, secreciones (más allá de las normales)?. Repito una y otra vez que mi zona genital está en perfecto estado, y que no es por llevarle la contraria pero que no veo la conexión entre mi brazo y mi vagina. Los demás no apoyan su teoría, pero él insiste en preguntar por mis relaciones sexuales...hasta que deja de preocuparse por si me pica y me pregunta directamente por mis relaciones sexuales. Solo son las 10:00 de la mañana, no he desayunado y me coge con la guardia baja. Con total desparpajo le pregunto qué quiere saber, si necesita número de polvos, de polveros, frecuencia... estoy dispuesta a rajarlo todo. El mozalbete se sonroja ante mis palabras y las risas del resto de interrogadores y solo atina a decir que no, que no será necesario, y termina preguntando si realizo las revisiones ginecológicas puntualmente. Caso cerrado, mi alien no es de origen sexual (¡¡¡pues claro que no!!!).

Después de más de tres horas de debate e interrogatorio acalorado, confiensan andar más perdidos que antes de empezar. Alguien levanta la mano y pide una biopsia para poder afinar mejor. Consenso absoluto. Volveremos a vernos en quince días cuando tengan el resultado.
Si yo hubiese sido una persona del equipo, me lo habría pasado en grande. Si eso fuese un espectáculo en el que poder entrar pagando entrada, me tentaría. Haber estado ahí siendo arte y parte, mejor dicho, la peor parte, me ha dejado una sensación curiosa y terrible a la vez.
Más allá del caso clínico, que les pone perracos perdidos, ¿era necesario dejar todo un departamento sin especialistas para atender mi caso conllevando ésto más de tres horas de retraso en las visitas concertadas?; ¿es necesario que en mi ficha ponga "paciente preferente"?; ¿qué sacarán con este diagnóstico?
No nos engañemos, yo no soy la descendiente de Anastasia, no tengo enchufes ni padrinos (me consta que las listas de espera ahí son de más de cuatro meses), no conozco a House más que de habernos visto en la consulta tres veces... todo me huele a aprovechamiento, a que han encontrado una cobaya que les ayudará a publicar porque no hubo ningún atisbo de calor humano.
¡En qué mierda de ciencia deshumanizada se ha convertido la medicina!

16 comentarios:

  1. Puede ser que seas cobaya y así servir a los que vengan detrás.

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    1. pues vaya... qué bien!!!!
      aunque no es por ser quejica, pero coño que se presente voluntario otro de vez en cuando

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  2. El auténtico Dr. House te hubiera diagnosticado Lupus, y hubiera pedido una punción lumbar, de primeras,así que tú misma :P
    El ayudante preguntón creo que está interesado en ti, y el tinte sexual de sus preguntas era para irte conociendo mejor jaja.

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    1. ...pues mira, lo del Lupus lo tuve que decir yo. De repente les dije os habéis dejado "el Lupus", en cualquier diagnóstico diferencial que se precie tiene que salir. Joder, que os lo tengo que decir todo.
      Eso si, les pregunté si podían hacerme una lobotomía en vez de una biopsia... y ni me contestaron.
      Perdona que te contradiga con el ayudante preguntón. No me miro a las tetas ni una sola vez. Así que no. Tema zanjado

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    2. Vamos por puntos, que si no, me olvido.
      1. Si House no te lo resuelve, te queda el dr. Macizo.
      2. Lobotomia? Quita, quita, que tienes que durar. Aún te queda ver ganar unas cuantas Champions más ;)
      3. Algunos tios son más de culos que de tetas. O de orejas. O de pies. Ya sabes, cada tio es un mundo, aunque algunos no merecen la pena ser visitados.
      Pero si tú dices que el ayudante no, pues no.

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  3. bueno. .. al menos le interesas a alguien.

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    1. bueno... también dicen que hay amores que matan.

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  4. Sin lugar a dudas, el doctor House palidece ante el mejor doctor en toda la historia de la televisión, que no es otro que Herbert West, el doctor vanguardista de Re-animator. Por un momento, canturreando una canción de def con dos, me he imaginado un "Síndrome de Cecilia" que a día de hoy nadie sabe en qué consiste. Bromas aparte, ojalá puedas borrar esa "mancha" de tu historial.

    Un post inquietante, kitty

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    1. ...pues eso, que vengas antes de que me coja un catarro que por las mañanas ya refresca.
      Que sea antes del miércoles, que como me digan que soy mutante, cyborg o algo así...

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  5. Ese tipo de cosas son muy alucinantes, a mi abuela la tuvieron así también una temporada, los médicos flipaban conque siguiera viva, y le hicieron un estudio clínico completo, con tropecientos allí preguntando y comparando.
    Lo que más me ha gustado, de lejos, son tus reflexiones finales: me parecen un diez.
    A ver si salís de dudas, ¿no? :)
    Un besazo, buen finde ;)

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    1. Yo solo digo una cosa: el que se pueda librar de la medicina QUE LO HAGA!
      Pues mira, gracias por nombrar mis reflexiones porque estoy dándole vueltas todavía. No sé si me intriga más el resultado de la biopsia o saber qué carajo quieren de mi a costa de la pasta de todos. Eso sí es inquietante, cabreante e indignante.

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  6. Qui est in, qui est out7 de octubre de 2013, 9:23

    pues a mi eso de "paciente preferente" me suena a caceroladas en la puerta del hospital después de ser victima de un contrato mal leído... no se, no se... yo desconfiaría... por otro lado... si la cosa no le duele... ¿seria viable suscribirse al dictamen de Ivan Illich, el hospital hace al enfermo, etc?
    no se si se nota, pero los únicos médicos que alguna vez gustaronme eran donald sutherland y elliot gould... temo abiertamente a la medicina. en fin, que no sea nada, que no se vea usted muchas veces en manos de tan infalible ciencia, my dear

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    1. Monsier Gainsbourg,

      si la cosa no duele, no significa que no sea letal. Y no lo digo por esta mancha impertinente, que sinceramente no tengo la más remota idea si ha venido para instalarse cómodamente, si piensa irse o si piensa matarme. Ahí estaré, viéndolas venir.
      Y sí, a Ivan Illich siempre hay que tenerlo en cuenta, aunque cuanto más mayor me hago menos me convence.

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  7. Al final resultará que el masqueperrismo te sale por las venas y eso todavía no está en los libros, reina ;-)

    Una murga tot plegat carinyo!! (pero el post es buenísimo. Me he reído, lo siento!)

    LOVE U

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    1. Coño me encanta que te rías!!! ni se te ocurra disculparte por ello...es lo que mejor sabemos hacer: reírnos de todo, ya sea propio o ajeno.
      Pero una cosa sí te digo: hasta las tetas me tiene ser morfológica y celularmente taaaaan rarita. Así por fuera no se me nota tanta rarunez, no?

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  8. Una parte de tu cuerpo
    atiende a la ciencia
    y la otra parte
    al desenfreno

    Piensa en cuantas
    de tus imagenes
    llenarán la soledad
    turbadora
    del pobre
    aprendiz de galeno!!!

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