jueves, 14 de agosto de 2014

¡¡¡No estoy sola!!!

A veces reconforta saber que hay gente tan empanada o pringada o singer morning, como una misma.
Leo este titular: El increíble descuido de Ángel David Rodríguez, recordman de España de los 100 metros. Lo primero que pienso es que es posible que no se diera cuenta que había cruzado la meta y siguió corriendo, o que salió sin atarse los cordones y se dio de bruces, o que se quedó dormido antes de la prueba...Pero sobretodo me asalta la alegría de saber que hay más gente que tiene "descuidos".

Sigo leyendo:Ángel David Rodríguez, el atleta español más rápido de la historia (10.14 en los 100 metros) ha llegado ocho horas más tarde que el resto de la delegación española a Zurich, escenario del Campeonato de Europa
Bueno, él tiene el récord de velocista, pero yo sigo ostentando el de llegadora de tarde y el de hacer llegar tarde o nunca a los demás...¡¡¡que ocho horas no son ná!!!
A ver, qué le pasó al muchacho. ¿Tuvo pesadillas la noche anterior? ¿Le asaltó un virus intestinal? ¿No podía cerrar la maleta? ¿Despertó con un lumbago impertinente? Nooooooooooo. Simplemente abrazó el síndrome del singermorgnismo. El atleta cuando llegó al eropuerto no recordaba haber cogido el pasaporte ni la cartera. Se dio cuenta del olvido justo antes de tomar el vuelo de las 8:30 de la mañana. Vaya, como suena ésto. Rápidamente me solidarizo con Ángel David y me entran unas ganas irrefrenables de llamar a la Federación de Atletismo para que me den su móvil y poder ser amigos para siempre.

Pero la maldad periodística no tiene límites y la noticia sigue dando detalles de la torpeza de mi nuevo amigo. Cuando regresó a casa para recoger la documentación cayó en la cuenta que se había dejado las llaves dentro y el pobre chico relata "a las 7:30 de la mañana he tenido que llamar a un cerrajero que me ha cobrado 170 euros, y encima me ha dicho que de haber llamado media hora antes me habría salido más barato". Si es que cuando uno empieza mal el día lo que pueda pasar luego es como los caminos del Señor: inescrutables.
Cuando finalmente el cerrajero le abrió la puerta, mi querido Ángel David, recordó que había metido la cartera y el pasaporte dentro del equipaje. El mismo equipaje que se había llevado al aeropuerto para coger un vuelo que había perdido.
Y si el recochineo no fuese aún suficiente, la nota de prensa termina diciendo que "El velocista madrileño tuvo que pagar de su bolsillo el billete de avión para desplazarse a Zurich".

Moraleja: ser descuidado solo se lo pueden permitir las personas con cartera abultada. 
Sé de lo que hablo.



sábado, 2 de agosto de 2014

Mentes diáfanas

Un día de esta semana iba en el coche con LittlePrincess (la hija de Salamandra) y MiniBorroka (la mía propia).

MiniBorroka le pregunta a LittlePrincess:

MB:¿Tú crees en dios?
LP: No.
MB: Yo tampoco.
Sincopada: Ni yo...
MB: Pues Cm y Cn, que son hermanas, una cree en dios y la otra no, ¿cómo puede ser?.
S: Mira, cada cual tiene su fe.
MB: ¿Qué es fe?
S: Fe es algo que, o te lo crees o no te lo crees, porque no tiene explicación.
LP: Pues yo no me lo creo y mis padres tampoco.
MB: Ni yo, porque Cn dice que dios está en el cielo y yo subí en avión para ir a Marruecos y ahí no había nadie.
LP: Claro, es que ahí no puede haber nadie.
S: Chicas, dios es más una idea que un ser propiamente dicho.
LP: Menudas tonterías se cree que la gente...
MB: Es verdad, parecen tontos...
S: Mirad, lo de creer en dios es algo muy personal.
MB: Sí, pero más personal es el cepillo de dientes.
S: ¡Jajajajaja! Desde luego, muchísimo más, dónde va a parar.
LP: ¡Jajajaja! Es que tienes cada cosa, MB ....

La niñez, qué porculero tesoro...


miércoles, 30 de julio de 2014

Oracular Spectacular




Por más que intente ahora enmendar mis throwing shits, últimamente estoy que lo peto.
Así que, por acabar de decir todas las verdades, después de ser la responsable del calentón con lo de viajar al pasado escala Bilbao, las muy insensatas de mis queridas amigas me dieron en custodia la pasta compartida, o lo que nosotras llamamos "el bote del programa".
Fuímos a la parada del tranvía y ya que era la cajera me dispuse a comprar los billetes. Se supone que esta operación es para todos los públicos: pantalla táctil en la que escoges billete, número y te da el importe. Ya solo queda pagar con monedas o billetes o tarjeta o alguna cosa que desconozco de qué se trata pero que yo inutilicé tirando por ahí las monedas.
En fin... sirva esta introducción para contextualizar que mi estado mental empieza a ser preocupante y que de un cerebro tan espongiforme solo pueden salir majaraderías.

Lo interesante de todo esto es que los que me rodean siguen creyendo en mis aptitudes para hacer las cosas, y me dan el "bote del programa" (bueno, para esta misión es posible que llegue a ser rentable, con mis encantos puedo conseguir descuentos en los bares), me dejan al mando de un negocio, me dejan cuidar de sus niños... no sé si forma parte de una terapia secreta que nadie se atreve a mencionar cuando estoy presente.

Me hallaba yo haciendo de vendedora de platos comestibles suculentos y un cliente me pidió tortilla de patatas. Quedaba un trozo bastante grande y una entera, y entendí que quería una ración. Así que me disponía a servirle la porción ya cortada cuando me dijo "No, no, la quiero entera, ¿puedo comprarla entera?". Evidentemente no existe ninguna ley que prohíba vender una tortilla de patatas con cebolla entera, es más, en la tienda existe la ley que dicta véndelo todo que hay que pagar los créditos. Le dije que me parecía estupendo que iba a por una bandeja e interrumpió mis acciones preguntado "Peeero.. ¿cuánto cuesta?". Sufriendo este estado de grave salud mental transitoria, interrumpir mis actos es un riesgo, así que la respuesta fue...extraña.

- Peeeero... ¿cuánto cuesta?
- Mmmmmmm... no sé, se lo tendré que preguntar.

El tío miró hacia un lado, hacia el otro, levantó el cuello para ver si había alguien en la trastienda, y delante la evidencia que en la tienda estábamos él, yo y una clienta que acababa de entrar preguntó sorprendido "¿Preguntar? ¿A quién? ¿A la tortilla?".
Me entró un ataque de risa y le dije que sí, que no, que bueno, que me había confundido. Pesé la tortilla, le canté el precio, le pareció razonable y se la llevó entera, no sin antes decirme "Ay, ay... que tú debes ser la rarita de la familia", pero en realidad me quiso decir: ¡¡¡deja las drogas YA mujer!!!.

A todo esto, que hablando con Sincopada le ha parecido estupendo que abra un chiringuito en el Másques a lo Pulpo Pol pero con Torti Potatoes, oracular spectacular.

¡¡¡Preguntad sin complejos sobre vuestras necesidades y anhelos y la tortilla os orientará!!!
Palabra de Kitty.


domingo, 27 de julio de 2014

¿El SECRETO? Nada que ver conmigo...


A mí el calor bochornoso del verano en las ciudades, me aturde. El de la playa, no. Así que según a qué horas andar por las calles de Barcelona me resulta un absoluto suplicio.
Bajé del autobús y miré la cuesta que me quedaba por subir al tiempo que soltaba un soplido y me recogía el pelo en un moño.

"¡¡¡Oiga!!! Perdone, ¿puedo hacerle una pregunta?". Si, lo oigo. Una voz masculina a mi espalda que llama la atención a alguien. No me giro cuando se dirigen de usted porque no interpreto que sea para mí, pero si me tocan el hombro y me dicen "¡Espere, espere, por favor!", entonces sí, aguardo lo que tengan que decirme. 
Levanté la ceja a modo de usted dirá, caballero. Se trataba de un hombre de edad indefinida, la calvície o el pelo blanco siempre me despistan, que resollaba e iba cargado con bolsas de la compra.

- ¿pihgahraoerher de la poaihdarhapñjkldr ... es el viaseuroaperq del iaeraueopriacmgioqh secreto?
- Estoooooo... no sé qué dice.
- ¿El  pihgahraoerher de la espalda es el viaseuroaperq del iaeraueopriacmgioqh secreto?
- ¿Que si llevo un secreto en la espalda? ¿Se me ha cagao una puta paloma en la espalda? ¡¡¡joooooderrr!!!
- No, no, nooooooo. Pregunto si el pihgahraoerher de la espalda es el sello del iaeraueopriacmgioqh secreto.
- (tío más raro... no entiendo la mitad de lo que dice). A ver, un sello, mi espalda, un secreto. ¿Me hablas del tattoo de la espalda?
- Siiiiiiiiii (se le mueven incluso las orejas de la emoción). ¿Es el sello del libro del secreto?
- No. No sé de qué me hablas. No conozco ese libro... lo siento. 
- Es un sello rojo con una S, como el tuyo. ¡Qué gran libro!
- Pues ya te digo que no. Además, esto no es una S, es una M, bueno o un truño, pero una S está claro que no es. Venga, hasta luego.
- Léelo, te encantará. Adiós.

Entre que el tipo era raro de cojones, que lo del sello me parecía de lo más enigmático, por la noche me puse a buscar información y, ¡oh, dios mío!, me rechinaron los dientes.
Si algo me sulfura mucho, pero mucho, mucho y mucho más, es todo lo que tenga que ver con la autoayuda. No puedo con ello, me pone de muy mala leche. 

Googleando encontré que lo escribió Rhonda Byrne en el 2006 llegando a ser un superventas del copón (parece ser que también hubo película) y di con esta reseña: 
"El secreto de Rhonda Byrne es uno de los libros más deseados de los últimos tiempos ya que trata sobre cómo construir una vida plena, abundante y feliz [empiezo a ponerme nerviosa]. Altamente codiciado, oculto, perdido, robado y comprado por grandes sumas de dinero, se ha transmitido en todas las eras. Este secreto milenario lo han conocido algunos de los personajes más destacados de la historia: Platón, Galileo, Beethoven, Edison, Carnegie, Einstein..., así como muchos otros inventores, teólogos, científicos y grandes pensadores. Ahora el Secreto se revela al mundo [tengo claro que no lo leeré jamás]. Conforme vayas leyendo y aprendas El Secreto, descubrirás cómo puedes tener, ser o hacer todo lo que quieras. Sabrás quién eres realmente. Conocerás el verdadero esplendor que te espera [ahora ya estoy nerviosa]. El Gran Secreto siempre ha estado presente de forma fragmentada en las tradiciones orales, en las religiones y en las distintas filosofías de todos los tiempos. Por primera vez, todos esos componentes se han reunido en una increíble revelación que transformará la vida de todo aquel que la experimente [empiezo a notar arcadas]. En este libro aprenderás a utilizar El Secreto en todos los aspectos de tu vida: dinero, salud, relaciones, felicidad y en todas tus interacciones con el mundo. Empezarás a entender el poder oculto y sin explotar que hay en tu interior. Esta revelación te aportará la felicidad en todas las áreas de tu vida [¡toma ya! ahora que ya he vomitado... puede que sí, que me encuentro más ligera y dichosa].

Com ya he dicho yo no puedo soportar esta forma de explicar la vida y la manipulación de la misma, me parece una forma tan elevada de relativización que me descoyunta. Amén del timo espiritual, cognitivo y venial que supone. Hace ya unos cuantos años, estando en una planta de hospital de niños, la madre de uno de ellos vino a contarme que esa tarde iba a venir una especie de curandera que le había hecho mucho bien a su chiquillo. Yo puedo llegar a comprender que la desesperación y la frustración puedan conducir a utilizar métodos no ortodoxos cuando fallan los canales habituales para solucionar problemas. Comprendo aunque no comparto. Pero cuando dijo que pasaría por la habitación de mi sobrina para ayudarnos fui seca y contundente diciendo que no, gracias, pero no, cosa que no le sentó demasiado bien y concluyó diciendo que tampoco podía hacerle daño.
Eso me enervó y entonces sí fui dura y contundente: las técnicas absurdas y sin evidencia comprobada que puediese utilizar no sé si hacen daño, el daño viene de las expectativas, todavía más absurdas, que eso pueda generar. No es inocuo, nada que juegue con las ilusiones y esperanzas lo es.

Por suerte existen más personas que piensan como yo, a pesar de las ventas millonarias de libros de esta calaña, y hace un par de semanas me recomendaron la lectura de una entrevista que le habían hecho a una filósofa francesa de origen marroquí, Eva Illouz, a la que definen como "deconstructora de la autoayuda". Me enamoré al instante de esta mujer. Dice cosas tan maravillosas como: "Entre las cosas sobre las que he escrito está la hiperresponsabilización del sujeto. Una de las ideas de la autoayuda es que nosotros modelamos por completo nuestro destino y que la suerte no juega ningún papel en ello. Es tu inconsciencia la que ha estado, de alguna forma, pertrechando el desastre que te haya podido ocurrir. Es una de las cosas que más detesto de la autoayuda. Hace que, al final del día, seamos responsables de todas nuestras miserias".

En un momento dado el periodista comenta que tenemos que mejorar por dentro para ser socialmente adaptables, a lo que ella responde: "Para encajar en el trabajo, por ejemplo, pero la mayoría de puestos de trabajo son un infierno. Tienes que tratar con locos, personas enfadadas, gente frustrada...Y la solución que se ha encontrado colectivamente es la de trabajar en uno mismo, autoayudarse. Creo que una gran parte de esta cultura, literalmente, nos vuelve locos. Porque seas como seas siempre hay algo que puedes mejorar. Te hace, por definición, inadecuado. Si tienes muchas parejas sexuales, quizás es que algo no funciona en ti. Y si tienes pocas, lo mismo. Si sales mucho, es que no tienes suficiente tranquilidad en tu interior. Si tienes demasiada tranquilidad, deberías aprender a entretenerte un poco más. Tienes que ser un modelo de persona, pero el caso es que no existe un modelo".

Y me quedo con esta afirmación, que bien podría ser mía: 

La autoayuda te hace trabajar muchísimo para ser alguna cosa que no eres. Y no existe ningún modelo claro de lo que tendríamos que ser.

lunes, 21 de julio de 2014

Bilbao: la Armada Invencible

Escaparates del Casco Viejo de Bilbao ...

Un año más hemos ido y vuelto (no sin fatiga). En esta ocasión parecía que todo apuntaba a que, al fin, las 4 Másqueperras fundadoras de éste, nuestro cutreblog, volvíamos a reunirnos en torno a un festival musical. Han pasado cuatro años desde que hicimos la foto que ilustra nuestro perfil bloggero como pistoletazo de salida del Másqueperrismo, y este va a ser el primer post que escribamos LAS CUATRO A OCHO MANOS, aunque cada una dando su visión de los hechos acontecidos el pasado BBK Live en Bilbao. Hagan juego ... no habrá firmas.

Perra 1

Cada edición del bbk tiene sus anécdotas: bajas a última hora, algún llanto, pérdida de gafas, revolucionar un spa pijo, enfarloparse en el Guggenheim, perder el tren de vuelta... para mí este año ha sido una contrarreloj que ríete tú de las del Tour de France.
Antes de semana santa ya tenemos atados los temas de transporte, alojamiento y entradas, nos repartirmos las tareas o nos ofrecemos voluntarias para ocuparnos de ello. "Tranquis, ya iré mirando la web de renfe para ver cuando ponen los billetes de verano a la venta". Un par de meses más tarde es "Niñas, ya tenemos los billetes. Menudos madrugones nos vamos a pegar". Y los billetes se quedan en formato PDF en el escritorio del curro hasta un día antes que los imprimo y los pongo en una funda de plástico junto con las entradas.

El 10 de julio a las 07:15 de la mañana nos encontramos las cuatro en el vestíbulo para proceder al embarque. No les digo nada, pero me embarga la emoción al ver que no hemos llegado tarde ninguna. Tiendo el billete a la chica con cara de haber desayunado ortigas y cuando le pasa el lector de supermercado se oye un leve Brrrzzzz, en vez del precioso Beep-beep que da acceso a descender a las vías. Repite la operación y nuevamente da error. Me indica que es normal, que ahí pone día 10, y yo le respondo que sí, que claro, que tenemos billete para el día 10... y ella añade, de ABRIL.

Lo que sigue a partir de aquí es un gesto a lo grito del whatsapp, un no pueeeeede seeerrrr, tirar los papeles al suelo... y obtener un par de motes nuevos, Throwing Papers y Pully Papers.
Y aunque ya lo sabía, darme todavía más cuenta que tengo unas amigas que no merezco. Que quitaron importancia al asunto, que me animaron y consolaron ante semejante cagada, y que decidieron no hacer sangre y pillar carretera y manta.

Alguna dijo que, aunque no imposible, era muy difícil superar lo de conseguir llegar 3 meses tarde a pillar un tren. Alguna también apostilló que esto no se lo creería nadie, que entre todas ya llevamos unas cuantas pájaras aquí narradas sin pudor ninguno..
Pues para vuestro deleite, aquí os dejo la prueba.


Hubo más... mucho más, pero ésto ha marcado mucho mi escapada bilbaína. A ver qué cuentan ellas...

Perra 2

Llegué la primera a Sants, pese a haber dormido sólo 2 horas y estar pelín resacosa. Pensé "bueno, ya dormiré en el tren o cuando me muera"...¡¡¡JA!!!.
Me había colgado un poco la noche anterior, avisé tarde y mal de que no iba a dormir al cuartel general Másqueperruno, y lo siento mucho, chicas, no volverá a pasar (sabéis que soy mujer de palabra pero... a veces me pierdo en los bares y en...sitios).
¡Estábamos todas, Bilbao empezaba a temblar! El gran despiste de Throwing Papers fue como un jarro de agua fría, pero somos mujeres de recursos y muy poca cabeza, así que no dudamos en pillar el coche y poner rumbo al BBK Live'14.
Llegar corriendo, aposentarnos y empolvarnos las narices en el Méndez, pillar el bus al Kobeta, sudar la subidita al monte, y pisar nuestra ansiada ladera a la espera de que empezara la buena música. Tremendo momentazo.
Mis mejores amigas, buena música, un tiempo cojonudo, las risas, la ladera farlopera, cervezas frías, ¡el paraíso existe!
A eso de las 5 de la madrugada, mientras Perra X y yo compartíamos mucho blablabla y baile y cervezas (Juani's Way), le di una patada a algo que parecía una filfa y resultó ser un pedazo de móvil... ¡¡oh cielos, cuántas lucecitas y colorines y aplicaciones y de todo!! ¿Podría al fin ser persona y zambullirme de pleno en el mundo tecnológico, tener whatsapp y cámara de fotos y el Apalabrados y el Candy  y la aplicación de cómo encontrar una ferretería en Tegucigalpa (muy útil, por cierto)?
Por unas horas yo fui "La mujer que en una ocasión casi tuvo el whastapp", pero que, emulando al gran Earl, decidió equilibrar su puto karma de malvada y hacer todos los posibles para devolvérselo a su propietaria. Y así fue.
El 90% de los encuestados afirman de mí que "soy gilipollas", el otro 10% creen que aún existe humanidad en este mundo infame, y yo ... snifffff ... yo sigo siendo gilipollas y troglodita.
Fueron tres días inolvidables, como todos los que paso con ellas. Y en sólo tres días me acostumbro tanto a estar con ellas que cuando vuelvo a mis rutinas se me hacen raras y asqueantes, porque las echo de menos como sólo se echa de menos a las personas que amas de verdad. UNA BARBARIDAD. 


Perra 3

¿Qué puedo decir yo de Bilbao 2014?
Pues que cada vez disfruto más de vuestra compañía, de la música, de los pintxos, las cervezas, la ladera jijiji, en fin, de todo lo que pasa esos días que estamos juntas.

Aunque cuando estábamos en Sants tuve unos momentos de no saber qué pasaría, luego me arrepentí de haberlo pensado. Estando con vosotras todo imprevisto que surja seguro que se soluciona... Ver como Mrs. Z con toda la tranquilidad del mundo dice: Pues vamos en coche, ¿no?. Esa capacidad de decisión, justo en esos momento, dice ¡¡¡Vamos a dónde haga falta, con vosotras al fin del mundo!!!
 Imposible no pensar en no ir. Me hubiese perdido una clase de Mrs. Y... un tutorial paso a paso de cómo preparar "el..." (sobrecito para que el cuerpo aguante a tantas cosas buenas que tiene Bilbao), mientras las demás vigilan que lo vaya haciendo bien y no queden grumos...

Cada año me hace más ilusión ir, ya sabéis que no sé nada de música (y de muchas cosas más...) y de eso vosotras sabéis mogollón, sabéis mucho de música, cine, etc, etc. Pero me gusta aprender y me encanta bailar.
Vetusta Morla me gustó bastante, y los Franz Ferdinand me gustan cada día más, es increíble como tu cuerpo se empieza a mover cuando empiezan a sonar. Este año yo diría que bailé todo el concierto de los Franz Ferdinand, diría que más que en el SOS de Murcia, y eso que este año estábamos con los ojos en Mrs. X (un pequeño susto). Total, lo que cuenta es que al final pudimos saltar, bailar, y que el concierto se nos pasó volando.

Es increíble como se pada el tiempo cuando te los estás pasando bien, menos mal que aún nos faltaba el momento "juanismo". Me encanta esos momentos, me gusta dejarme llevar por esa música que va a toda prisa, que no piensas en nada y/o piensas en todo... Y sobre todo, me encantan esos momentos con Mrs. X. Este año lo pasamos hablando más que bailando diria yo, pero eso va como va, era lo que nos apetecía en ese momento. Mrs. X y yo normalmente vamos hablando de todo a lo largo del año, pero no sé, las confidencias en los momentos "juanismo" son muy, muy especiales.

Y después de un día con tantas emociones toca dormir y descansar bien. ¡Pues va a ser que no! Madre mía, no había manera, esas ganas de que se cierren los ojos y que no puedas... Arrrggg Arrrgggg, ¡¡¡qué rabia!!! Una vez y otra, y otra... Así toda la mañana. Luego caí que era porque habíamos mezclado cosas en nuestros interiores... jajajajajaja

Ay, ¿qué más os puedo decir? Que me chiflan mogollón los pintxos, que se me van los ojos y la boca en el Irrintzi, oh! Qué buenos están esos pintxos, con la cervecita bien fresquita, oh! Bueno, también me gusta el restaurante de la plaza, el bar donde desayunamos, los sitios donde nos tomamos las cervezas por la noche, en fin, me gusta todo.

Resumiendo: Que me lo he pasado muy bien, más que eso, me lo he pasado fenomenal. Siempre es un verdadero placer compartir con vosotras, y más esos días. Muchas gracias por dejarme ser partícipe de esos momentos, (siento mucho no haber ayudado a conducir ni siquiera un centímetro).
Me quedo con la imagen de nosotras muertas de cansancio, pero con ganas de más.



Perra 4

Qué decir que no hayan dicho las otras. (por cierto, inciso: no habrán firmas, NI FALTA QUE HACE. Quién sea seguidor de este blog os/nos reconocerá a la primera. ¿Apostamos?).


Como este post va de sensaciones ... ahí van las mías.

Alegría. Comprobar que, pese a las dificultades y a tener que conducir again y hacer colas kilométricas para entrar -cosa que odio-, llegar al Kobeta con vosotras continúa siendo un subidón.

Enfado. Señores organizadores: no es necesario vender 40.000 entradas diarias. Quien quiera peces, que se moje el culo, ¿porqué tenemos que sufrir colas los que nos espabilamos con meses de antelación?, están Vdes. desvirtuando el encanto que tenía este festival. Recuerdo con añoranza aquellas ediciones en las que alcanzar el recinto no suponía casi TRES HORAS. En las que no tenías que pegarte bofetadas para poder miccionar en condiciones. En las que las cervezas estaban a un precio razonable. Me encanta este  festival pero estas cosas me dan muuuucha pereza.

Desvergüenza. Con qué alegría una enseña el culo y lo que no es culo cuando la vejiga aprieta, hoygan. Y poder descubriros, compañeras del metal,  esa sensación poderosa que es una toallita Chilly efecto frescor (Sr. Chilly, aceptamos muestrario gratuíto de regalo por la publicidad. Póngase en contacto con el mail que aparece a la derecha. Gracias)

Estupor.  Cómo alguien con todo su morro puede acercarse al empolvamiento colectivo pero en todo caso íntimo, y pedir que le invitemos así, por la patilla y sin conocerle de nada. Y risa posterior al escuchar la respuesta de una de las perras:  “No. Aquí se viene meado, cagado y encamellado. Y punto.”

Preocupación. O cómo dejar de lado a unos Ferdinandos por un sustillo. Y es que los cuerpos, al final pasan factura, amigos.

Amor. Por vosotras. Por Bilbao y su casco viejo. Por los pintxos (ese pintxo de solomillo recién hecho para desayunar aaaarrrgghhhhh). Por dormir fresquita y con manta en pleno mes de Julio. Por ese perfil de hombre adusto, barbudo y franco que es el vasco en todo su esplendor (mi mona se revuelve con vosotros, chicos). Por el verde que envuelve a Bilbao, qué enclave privilegiado. Y porque siempre quedan ganas de más.

Codicia. Porque fui del 90% que votó  a favor de que perra núm. 2 se quedara el peaaassso de smartphone hallado en la inmensidad del chunda-chunda. Soy mala persona, nada más que decir.  (Aunque reconozco que después me alegré por la alegría (valga la rebuznancia) desatada en la persona perdedora del susodicho. No debo estar perdida del todo).

Pedrismo. Este es un nuevo palabro que acuño en este preciso momento. ¿Quién es Pedro, os preguntaréis?. Pues bien, os sitúo: cola interminable para coger taxi a las casi 5 de la mañana, digamos que estamos todos cansados, muertos de frío y con cero ganas de esperar, los taxis en este momento son como alcanzar el orgasmo esperado, el oasis en el desierto, el puto nirvana. Pues bien, en este páramo que es la dura espera, escuchamos a una alegre vascuence que, con toda la finura, espeta un “¡¡¡Pedro, nuestro taxi!!!!” a grito pelao. Pasa un minuto y Pedro no aparece. La alegre vascuence no brilla precisamente por su proverbial paciencia “Pedromecagüenlaputa, ¿¿¿¿quieres venir???  ¡¡¡PEDRO, coño!!!”.  Y el silencio de nuevo. La cola corderil levanta el morro preguntándose, ¿qué le pasa a Pedro, porqué no viene, porque  hay ahí un taxi libreeeeeee?, empiezan a asomar algunos colmillos sedientos de hincársela al taxi, pero ahí está la vascuence atrincherada con medio cuerpo dentro y saliéndose de sus casillas “¡¡¡PEDRO, PERO TÚ ERES IMBÉCIL O QUÉ!!!”.  Tengo que decir que ahí la disculpo, porque con todo el rollo igual hace 5 minutos que HASTA YO tengo ganas de asesinar a Pedro. Y de repente vemos a Pedro, sacando la cabecica desde detrás de un contenedor en el que ¡está escondido por un puro tocar los cojones!. No me lo puedo creer, le digo a la perra acompañante, que empieza a partirse el culo. Míralo, ahí está el tipo, escuchando perfectamente como la tía se desgañita llamándole, y aguantando en el escondite con un par de narices. La peña en la cola empiezan a corear su nombre, Pedro, Pedro, PEDRO, ¡PEDRO!, ¡¡¡PEEEEDROOOO!!! , y al cabo de un rato (laaargo), Pedro decide salir de su escondrijo para acercarse A PASO DE TORTUGA al taxi. Cada paso más lento que el anterior, ¡¡¡parece el hombre en la luna, amigos!!!  Ahí su santa estampa,  yendo taaan lento que parece que vaya patrás. OLÉ PEDRO, OLÉ TUS GÜEVOS TOREROS (que vas a perder porque tu novia va a arrancártelos de cuajo, compadre). No habeis visto un cruzar la calle con más parsimonia. Y por fin llega al taxi, que le espera desde hace una hora, parece que entra, peña, no os preocupeis, aaay ahí esa pierna que entra, ay que se agacha, ay que parece que se sient.... NO. ¡No se sienta, aún!. Hace un amago de ello, pero vuelve a salir para saludar a la concurrencia con un gesto de “Va por uttedeh”, gesto con el cual ya acaba de meterse al público en el bolsillo, que lo corea y lo aplaude mientras el taxi se aleja, con Pedro en su interior saludando con la manica como si fuera la Reina de Inglaterra. Qué elemento te has llevado pa’casa, compañera, o salís en El Caso o definitivamente, acabas las noches con dolor de tripa de tanto reir, pensamos las perricas esperantes.  MUY FANES, proclamamos el PEDRISMO aquí y ahora.


El 10º aniversario del BBK, en 2015, promete y mucho. Nosotras no nos lo perderemos, aunque perdamos trenes, móviles, dignidades, gafas, tripis y a Tommy Ramone mientras volvíamos derrotadas.

domingo, 20 de julio de 2014

Bonsái (perVersos)


Compré un libro para NO leerlo, como parte de un juego morboso y perverso en el cual las premisas eran claras y concisas:

"Compra "Bonsái" de Alejandro Zambra, será tuyo, lo tendrás en casa. Cada día podrás mirarlo, tocarlo, olerlo, morderlo, acariciarlo, pero nunca abrir sus páginas y leerlo. Día a día crecerá el deseo y la curiosidad, hasta que llegue el momento en el cual no puedas más, entonces lo leeremos juntos. Tú leerás, yo mientras te escucharé".

Los resortes de mi coco son complejos, alguien pensará que pedantes y aburridos, pero son como son, y suelen mandar las señales de arriba a abajo, y no a la inversa. El juego en sí, más que despertar curiosidad había despertado a la bestia, al instinto.Y entré al trapo.
No pude resistirme al reto, al día siguiente me lancé a la calle a buscarlo, lo encargué en una librería y a su vez lo pedí en la biblioteca. Cuatro días después lo tenía por duplicado.

Desde el primer momento que lo tuve en mis manos por mi cabeza sólo pasaban las ganas de infringir las normas, las normas nunca se me han dado bien, y la desobediencia de maravilla.

Pasó un día, pasaron dos, tres, el deseo aumentaba. Lo llevé en el bolso durante una semana, incluso lo paseé por otras geografías, resistiéndome a su lectura, que cada vez me apetecía más.

Pequé fisgoneando reseñas en internet ... y ahí se acabó el juego. ¿Cómo podía no hacer mío algo que calificaban como "obra maestra", "un objeto inclasificable de inusual belleza", "literatura en estado puro", etc...?

Una tarde me tumbé en la hierba bajo un árbol, y lo hice mío. En 45min lo había devorado, y como me supo a poco me lo volví a leer.  Para qué sirven las normas sino para machacarlas.

A tomar por saco el juego, que fluya el instinto.

"Ambos sabían que, como se dice, el final ya estaba escrito, el final de ellos, de los jóvenes tristes que leen novelas juntos, que despiertan con libros perdidos entre las frazadas, que fuman mucha marihuana y escuchan canciones que no son las que prefieren por separado."






miércoles, 9 de julio de 2014

La más guarra del convento






(No tiene desperdicio, me río y me río y me río y me ......¡¡¡¡¡vámonos pa' Bilbo, niñas!!!!!)

jueves, 3 de julio de 2014

Néctar...la canción

Una mañana de sábado primaveril recibo una de sus llamadas. Después de hablar de todo y de nada me pregunta si me apetece que me lea algo que ha escrito últimamente. "La prota del relato no eres tú, pero me gustaría oír tu opinión". Me hace gracia la apreciación y apostillo que está bien, que aunque no sea la protagonista me apetece escuchar su historia. 

Lo hago atentamente, incluso le corto en alguna ocasión para que me aclare algo que no entiendo, y finalmente le digo que, ciertamente, yo no soy "Rocío" (¡qué memoria prodigiosa tengo, eh!), pero que el relato está bien, aunque todavía no tiene final.
Después seguimos hablando un rato de escribir, de palabras, de nosotros... Tan solo una hora más tarde suena de nuevo el teléfono y me sorprende con un "mira el correo, te he mandado la letra de una canción. Ella sí eres tú. Te la regalo".

¡Qué listo es Bill! Ante mis ojos una letra absolutamente descerebrada que bebe de términos que han ido saliendo en nuestras conversaciones (¡qué memoria prodigiosa tienes para acordarte de las chorradas que se nos ocurren!). La leo una vez, me descojono. Otra vez, me descojono. Me parece absolutamente musicable y decido mandársela a mis coblogueras que admiten que es buena, muy buena.

Y voilà: 
Néctar

Me miraste en la multitud
Estaba cerca, muy atenta
A tu voz que humeaba
Sobre el escenario
Como a cámara lenta...
Tu voz denunciante,
Tu mirada traspasaba
Mi ropa se calaba

Néctar a borbotones
En mis bragas virginales,
Néctar a borbotones

Terminó el concierto,
sudada y calada,
bebiendo cerveza
de trago en la barra.
Tu mano en mi espalda...
Tu voz me traspasaba,
Mi ropa se calaba,
Y tu mirada... ¡ay!, ¡ay!

Néctar a borbotones
En mis bragas virginales
Néctar a borbotones

 Los muelles crujían
Tus gemidos, los míos,
Qué dirán, qué dirán,
¡Qué digan los vecinos!
Mi espalda curvada...
Y yo, calada, calada,
(Botaba, botaba)
Sin mis bragas virginales

Néctar a borbotones,
Néctar, néctar, néctar,
Néctar a borbotones,
Néctar, néctar, néctar

Desde nuestro másqueperrismo más profundo creemos que hay que darle vida, sí o sí. Y aquí es donde entra en juego nuestro querido Sr. Pérez, que raudo y veloz nos dice "SÍ, mandadme la letra y veo que puedo hacer".
Y pasados unos meses de trabajo en equipo, y un excelente curro de músico poli instrumental, aquí tenemos la pieza. A nosotras nos encanta y ya está integrada como himno másqueperruno.



Huerga decir que en todo este proceso ningún animal ha sufrido daños y que tengo el beneplácito de los autores para que se publique.

Dos anécdotas simpáticas:
- Con unas cuantas copas y mucha música de fondo (en pleno Primavera Sound), Mr. Pérez nos confesó que la voz la grabó en medio de un polígono industrial con un micro de ordenador encima el capó del coche y saludando a los camioneros que por allí pasaban. ¡Extravagancias de artista!
- Para poder hacer pública la canción había que hacer un vídeo y colgarlo en youtube. Con unos cuantos chupitos, Mrs. Sinco y servidora, conseguimos hacerlo (si no llega a ser por ella... esto no se hace, que lerda soy con la informática, diossss). Buscando imágenes encontramos la desternillante foto que ilustra el post...no tengo palabras.

¡¡¡MUCHAS GRACIAS AMIGOS!!!

miércoles, 18 de junio de 2014

Escenas del suburbano

Se abren las puertas del metro y me espero a una distancia prudencial para que puedan salir los que allí se apean. 
Los gordos tendrían que estar prohibidos, cojones. 
Al poner los pies dentro del vagón oigo a un hombre que vocifera soflamas contra la gordura. Le miro y me entra un ataque de risa para adentro. La imagen es buenísima. Un viejete menudo, mellado, con el pelo alborotado, aprisionado entre dos walkirias que consumen más espacio de los asientos que el deseado por el diseñador de los mismos.

Los gordos tendrían que quedarse en casa, o no viajar en metro... que molestan, cojones.
Silencio sepulcral. Cojones si tiene, porque le podrían aplastar con el dedo meñique. La más joven de las gordas le mira asqueada y le comenta que, quizás, a él le falten unos cuantos platos de sopa. Empiezan a escucharse comentarios, risas, y todas las miradas se concentran en esa fila de cuatro asientos generando incomodidad en sus ocupantes.
El tirillas quejica hace ver que nada de eso va con él, mira distraídamente a una chica jovencita de shorts minúsculos que no tiene ni un ápice de grasa. Luego intenta poner espacio, a codazos, entre las lorzas invasoras y él. La joven le increpa y le dice algo parecido a que no la provoque porque no tiene ni media hostia.

No puedo dejar de mirar la escena. Pienso que si yo fuese una de ellas me habría levantado para no escucharle, o quizás no. Conociéndome lo más probable es que le hubiese insultado. Pero miro a ese hombre tamaño figurita del belén y me entra una enorme ternura. Ahí pareciendo todavía más pequeño, mascullando y comportándose como un viejo verde al que no le gustan las mujeres robustas. Imagino una vida al lado de una mujer que le doblaba en todo, en estatura, talla...imagino que quiere desquitarse. Pero el hombre lleva razón en algo: los asientos de los sitios públicos no están pensados para tallas grandes. Lo ideal es cuando coinciden pequeños y tallas medianas y los culos no rebosan de su espacio. 

Estoy ensimismada con las tallas de los culos de todos los que me rodean y la mayoría estaríamos por encima cuando veo que se levanta la más mayor que ni le ha dirigido la mirada a pesar de los improperios que le ha dedicado. El hombre trata de hacer la maniobra de escurrirse hacia ese asiento pero...
Encima la tía lo deja todo sudado, coño! Asco de gorda.
Decide no ocupar ese asiento. El metro aún no ha llegado a la estación y la mujer se planta delante suyo para  ¡¡¡escupirle!!! Patadas. Gorda asquerosa. Manotazos. Vieja pelleja. Más patadas. ¡¡¡Que se mueran los gordos, por favor!!!
La imagen es dantesca. Pero nadie dice nada. La mujer baja encendida de rabia, los ánimos se tranquilizan y alguien le alcanza un kleenex para limpiarse el escupitajo de la frente.

Sube un adolescente, ajeno a todo lo ocurrido, y se sienta al lado del viejo. Como muchos de los jóvenes (que han crecido que no veas) lo hace con las piernas abiertas y obtruyendo el pasillo con unos pies más grandes que los del Yeti.
Los niñatos no tienen educación, un par de bofetadas a tiempo, eso es lo que les falta.

Ya no puedo más y empiezo a reírme a carcajadas. Menudo cabrón el viejo enano. Cómo le va la marcha.
Bajo y antes de que se cierren las puertas veo al chiquillo mandándole a la mierda. 
Y pensar que iba a volver a casa a por el iPod...


miércoles, 11 de junio de 2014

DISPARATES marca de la casa

Hace ya muchos días tenía previsto escribir algo que empezara tal que así: "Estoy nerviosa. Dentro de un par de horas podré hacer un cara a cara con alguien con quien llevo más de un año y medio de azarosas conversaciones...". Pero no pude. Fui poseída por las Candy chuches maléficas y las tropecientas mil vidas que tenía ahí en el sobrecito, así que no me apetecía perder esa oportunidad y tuve que escoger entre escribir o ducharme.

Cuando conoces tanto a alguien sin haberle visto la cara (en directo), ni saber a qué huele, ni si es de los que escupen cuando hablan, o si es daltónico y será el payaso de micolor... pues te entra una especie de pereza a romper eso. Llega un momento en que ese alto conocimiento del desconocido ya te parece bien. Pero la intriga está ahí, así que hay que aprovechar esa ventana interestelar para acortar distancias.

Todo lo que rodea a la historia que me une a esa persona es un absoluto disparate. Porque unida a él, lo que se dice unida, tampoco es que lo esté... o sí, o puede que nos queramos pero que no seamos capaces de soportarnos. A grandes trazos el titular de lo acontecido sería: "Se conocen en una web de adúlteros y acaba siendo el gestor del negocio familiar". Del inicio al final del titular han pasado unos 20 meses, arriba o abajo, con intermitencias, exabruptos, deserciones, vueltas a empezar... y por fin llegó el día de mirarnos a los ojos y flipar con la situación a la que hemos llegado.

Hay personas que tienen la capacidad, o la inteligencia, de reconducir relaciones, de cambiar una coma por un punto y darle otro sentido al texto. Yo la tengo, y parece ser que él, que me parecía tan banal, estúpido y frívolo, también.
Ahora bien, si yo hubiese estado en su lugar en muchas de las ocasiones, jamás habría vuelto a dirigirme la palabra. Una vez visto el repertorio de su imbecilidad me mostré implacable. Le he echado de mi vida no sé cuántas veces, todas ellas con una explicación (que me ha sido demandada) sin ningún atisbo de piedad. Pasados unos días, y supongo que intentando digerir una dosis de sinceridad desnuda, siempre ha pedido estar ahí. Y ahora está, y mucho.

¿Qué quién es Leo? 

Un tarambana inmaduro que un buen día decidió que yo debía ser una loca madura que le iba a chupar la polla como nadie lo habría hecho. Que le invadió el miedo cuando se dio cuenta que prefería quedarse con la persona antes que con la mamada, y su comportamiento fue absurdo y empezó a tomarme el pelo porque no sabía salir de ese entuerto. Y pasados unos muchos reproches, otros tantos insultos, dejé de verle como un imbécil para que ocupara un espacio de ternura en mi vida.

Es mi amigo. Quien me cuenta sus miserias y también sus triunfos (ojo, que de superación sabe más que cien personas juntas, el tío es iron man), quien comparte conmigo sus lecturas favoritas, quien me pide consejo cuando se siente confundido, quien me dedica a menudo unas horas de conversación y se preocupa si me nota triste, o quien comparte mi sentido del humor para reírnos juntos.

Sin habernos visto nunca un día me pidió que le ayudará a redactar algo para la boda de su hermana pequeña, le habían nombrado padrino y no quería hacer un versito ñoño. "Ayúdame a escribir algo cañero y emotivo", esas fueron sus palabras. La idea me divirtió mucho, así que le pedí que me contara cosas de su relación, no de la novia, sino de aquellas cosas que les unían y desunían. Nos quedó un texto divertido, sin ápice de mordacidad, cariñoso y sobretodo personal. Yo solo me limité a escribir las palabras que él no encontraba. 
En ese momento supe que yo había incorporado a mi vida a una persona que me daría mucho más que yo a él. Y así ha sido.

Verle entrar. Sonreír. Reírnos a carcajadas. Mirarnos. Darnos unas collejas y fundirnos en un abrazo. Notar que besa de verdad, no soltando los besos al aire. Cogerle la cara con mis manos y darle las gracias por haber ayudado a mi hermana desinteresadamente... y llamarle Capullo después.

Sé perfectamente que las casas jamás se empiezan por el tejado. Fui una gran constructora de Lego en mi infancia y siempre que lo intenté no pude sostenerlo. Pero por extrañas circunstancias, que desconozco, he conseguido algo sólido y que se tiene en pie a penas sin cimientos.


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