viernes, 8 de julio de 2016

Welcome to the pleasurd.... nonono, ni de coña!!!!

Os presento un nuevo capítulo -o viejo, depende de cómo lo miremos- de esta vergonzante y descronológica serie. He dudado a la hora de incluir este episodio en ella, puesto que asociado al ser humano del que quiero hablar, ha habido de todo: si bien al principio fue un auténtico Welcome to the pleasurdome, al final el asunto acabó conmigo emulando a uno de los Gritos de Munch. Pero como supongo que no estáis entendiendo nada, empezaré por el principio.

Para ello debo ponerme en plan abuela cebolleta y remontarme a principios del año 1994, en el que yo tenía 22 lozanos y prietos años, pesaba como 15 kilos menos y era mucho más mona pero bastante menos interesante. Os sitúo: sábado a las 2 h. de la mañana, discoteca de la calle Aribau. Salamandrita y una amiga borrachas como piojos y dándolo todo en la pista.

Noté que alguien me observaba y después de procurar enfocar la vista a través de una nube tóxica cerebral de Beefeater con tónica, di con el individuo "mirante" y "hosdia, esze ddío no es el que szale en nombre de serie de TV3, ddía?" (serie a la que mi amiga y yo habíamos estado enganchadísimas por aquél entonces)... mi beoda amiga miró hacia donde yo estaba señalando sin ningún pudor, y confirmó "zsi, zsi, ezs ell y de esdá miranddo ddía, gué fuedtee". Así que, por mor de mi desinhibido estado etílico, me acerqué hacia él intentando no describir muchas eses en mi trayectoria y le solté algo al oído. A saber qué burrada sería (yo ebria tengo mucho peligro), pues soltó una carcajada enorme, se puso a bailar conmigo y acabamos la noche metiéndonos de todo menos miedo, en el portal de casa de mis padres, al que me acompañó después de estar tonteando all night long. 

Después de ese bonito encontronazo con el que a partir de ahora, llamaremos El Actor, continuamos viéndonos y estuvimos liados como dos meses, tras los cuales acabé siendo abandonada con la excusa de una ex-novia con taimada tendencia al "no te soporto, pero cuando me pica el nai, hago chas y aparezco a tu lado". Cosas de exes, ya se sabe. A lo que íbamos: mi rollo con El Actor fue algo bastante descompensado, puesto que este hombre resultó que -aunque no lo parecía en absoluto- me doblaba la edad y que era un personaje conocido en esa época (con un pasado teatral bastante sonado, y una actualidad muy presente en televisión por aquel entonces) y yo  ... pues no dejaba de ser una niñata. Mona, sí, pero niñata. Y que un tío como él se hubiese fijado en mi, ni que fuera para distraerse, era rematadamente arrebatador a mis ojos. Encender la tele y verle me conducía a un total y atontolinante estado de arrobamiento, poner Gent del Barri y que la voz que doblaba a uno de los personajes fuera la suya, transfiguraba mi extasiado chichi en caudaloso río de colonia, y ya, que me viniera a buscar y me invitara a cenas en restaurantes muy fuera de mi alcance estudiantil, directamente hacía que yo me desplazara por la vida levitando a un palmo del suelo ... ante la atónita mirada de mis amigas, que me miraban con una extraña mezcla de fascinación y verde envidia, todo hay que decirlo.

Mis hermanas (con las que me llevo casi 14 años), cuando se enteraron de que yo, tierna y angelical infante de 22, salía con todo un señor divorciado de 44, se echaron las manos a la cabeza y montaron uno de sus cónclaves-vamos-a-pegarle-la-charla-a-la-pequeña, para que yo aprendiera de sus adultos consejos lo que era un hombre hecho y derecho, y en mi inocencia no lo confundiera con el tipo de mancebo tontaina con el que yo había alternado hasta entonces. "Los hombres quieren más -me dijeron- cuidado con él, que no va a querer cogerte solamente de la manita". Y yo las miraba muy seria y les decía "que sí que sí" con cara de no haber roto nunca un plato, pero pensaba "llegáis tarde, chatas, habemus a pelated parrús". Qué pasa, siempre he disimulado superbien. Y es que si una cosa me ponía como una perra de ese tipo, era precisamente su edad: no hablaba como un muchacho, tenía el doble de recorrido vital y de conversación que un muchacho, y desde luego, tocaba-besaba-lamía de manera MUY diferente de un muchacho. Con él fue la primera vez que auné polvo con orgasmo (porque polvos había echado antes, pero "con muchachos". You know). Y madre mía ... qué diferencia, ¡cómo aprendí! ...  desde entonces tengo claro que ante algunas cosas, hay que rendirse a la veteranía.

Duró poco, porque supongo que llega un punto en el que una niña tímida y aburrida, que contesta con azorados monosílabos y que entra en éxtasis místico cada vez que estornudas, debe ser un verdadero peñazo. Un buen día dejó de llamar y de atender a mis llamadas (ahí fue un poco capullo, la verdad) y hasta luego Lucas. Alguien dijo haberlo visto con una tía, yo lloré amargamente mi desesperación durante semanas, procedí a enchocharme del que vino luego, y santas pascuas. La cosa quedó ahí.

Acompañadme ahora en otro salto espacio temporal, en el que un fast forward nos llevará a principios de este año, 2016. Salamandra, que ya no es una niña y que, como el Vizconde de Valmont, ha perdido la ilusión en el curso de sus viajes, ha quedado en acompañar a su anciana progenitora durante unas horas, y decide picar algo antes, en una cervecería cerca del hogar materno. Una cervecería que hace muuuuchos años que no pisa, pero que está exactamente cómo la recordaba "madre mía, si hasta hay las mismas tapas rancias de hace 20 años". Y ahí, entra El Cosmos para darle a servidora toda una sucesión de lo que interpreto, en aquel momento, como "señales":  de repente recuerdo en un flash regresivo todas las veces que El Actor me había metido mano en esa barra, mientras me hacía la remolona antes de volver a casa, y advierto, sorprendida, que seguramente una de esas fue la última vez que yo estuve allí. Es en ese preciso momento, cuando alzo la vista y un Seat 131 Supermirafiori blanco pasa por la calle a toda velocidad ¡y es exactamente el coche que El Actor tenía en aquél entonces!  joder, ¿cuántas posibilidades hay de que pase ese modelo y de ese color exacto, justo en el momento en que pienso en uno, cuando ahora es un coche clásico que debe tener más de 40 años? ... pero ahí no queda todo, estoy todavía alucinando con la casualidad cuando entra por la puerta de la cervecería un señor y al observarlo detenidamente, me percato de que es nombre artistico, un cómico no muy conocido pero al que yo había recordado perfectamente porque era el mejor amigo de El Actor cuando yo le conocí. No me lo puedo creer, ¿qué hace aquí este hombre precisamente ahora?. Estoy flipando LO MÁS GRANDE.

Ya en casa de mi madre, y dándole vueltas a la cosa, pienso que yo tenía 22 años y han pasado 22 desde entonces, de manera que él en aquel momento tenía la edad que yo tengo actualmente, 44. Y me parece un juego de números tan bonito y tan cósmico, que pensando en que realmente todo es fruto de una sincronicidad maravillosa, se me ocurre buscar a El Actor en internet -al que ahora recuerdo con un fundado y lleno de significado cariño, manda cojones- a ver qué tal le ha tratado la vida. Aparece una página de Facebook que no es pública y con una foto de alguien que está lejos y de perfil, pero que podría ser él. Arrebato de nostalgia. En un arranque le envío una solicitud de amistad, junto con un mensaje de "¿eres tú? han pasado más de 20 años pero ¿te acuerdas de mi?". Sí, patético, lo sé. Dejadme.  

Tardo dos o tres días en recibir un mensaje en el que el tipo me dice "perdona, me suenas pero no caigo, ¿quién eres?" ... Y yo le contesto un mensaje con "nombre de discoteca de la calle Aribau, nombre del hotel dónde íbamos y nombre de mi colonia y la suya" (ahí estuve fina, porque si algo ayuda a refrescar momentos, son los olores. Bueno, fina y kamikaze, francamente, porque ¿¿¿¿¿qué coño de mensaje sugerente es ése a un tipo al que hace 22 años que no ves?????  ¿¿¿¿¿ Qué entenderías si alguien del pasado te dijera algo así????  matadme por favor, a veces se me para la zona del cerebro que gestiona la prudencia). Inmediatamente me envía un mensaje diciendo "Ya sé quién eres, me acuerdo de todo, Salamandra querida, PRINCESA DE LOS INFINITOS, no sabes lo feliz que estoy. Dame tu teléfono y te llamo ahora mismo". ¿Ein? ¿princesa de los infinitos? ¿llamarme? ¿en serio? "cómo se nota que eres de la vieja escuela", pienso. Le doy el teléfono y a los dos segundos suena ... y al otro lado, ESA VOZ. Madre mía, no ha cambiado nada, está parlanchín y alucinado y quiere quedar y verme y abrazarme y .... y yo, joder, ¡yo ya no lo sé!, de repente algo me chirría y no sé qué estoy haciendo ahí, otra vez en la cocina de mi madre y hablando con él. El corazón me conmina a huiiiiiiir, corre Forrest, correeee y no mires atrás!!. Pero mi Pepito Grillo mental me está diciendo "No seas idiota, tú le has buscado, pues ahora apechuga como la tía adulta y estilosa que eres". Y así, y siendo -de nuevo- más cerebral que visceral, me descubro diciéndole que yo también tengo ganas de verle y que nos vemos el sábado. Os doy permiso para que me abucheéis, me lo merezco.

Toda esa semana continuamos hablando por whatssap (me da los buenos días, las buenas tardes, las buenas noches) y yo, la verdad, me arrepiento de haberle buscado y no me gusta ser el centro de atención de este señor, se está poniendo muy intenso. Y aunque en ese momento el problema no es excesivo del todo y hasta me hace ilusión tomar una copa con él y ponerme al día, el tono de sus mensajes denota un interés más ... lúbrico. Y eso me incomoda. Me hago la despistada y despliego mi poderoso juego de cintura a lo He-Man para esquivar el tema ... pero la cosa está ahí. 

Llega el sábado y él empieza a enviarme mensajes a primera hora de la mañana para decirme que está supernervioso y que se muere de ganas de verme. Me muestro fría y distante para dejarle cristalino que lo nuestro, por el momento, va a ser meramente amistoso, pero él, como buen macho salido, lee lo que quiere y sigue a lo suyo. Y llega la noche y yo, que soy MUY LISTA, le doy la dirección de mi casa porque quiere recogerme ahí. Decido no arreglarme demasiado, me maquillo pero poco y me planto una camiseta y unas converse. Bajo con el pelo mojado, abro la puerta de la calle y ... ahí está. Es el mismo de hace 20 años pero, cómo lo diría ... parece que esté en liquidación por derribo. No quiero ser mala gente porque los años también han pasado para mi y es normal que los dos hayamos cambiado, pero yo he pasado de los 22 a los 44, y él de los 44 a los 66 y su viaje, coño, es mucho menos agradecido. Muchas arrugas, barriguita incipiente, tiene la misma cantidad de pelo pero con garrafas de Grecian 2000 y se nota, y lo peor es que va peinado y vestido como si fuera joven, cosa que le envejece muchísimo más. En cuanto me ve, viene hacia mi con una gran sonrisa y me abraza durante un tiempo demasiado largo para mi gusto, así que me zafo como puedo y empiezo a andar emplazándole a no llegar tarde a nuestra reserva.

Vamos a cenar a un japonés. Intento mostrarme cordial y alegre y me intereso sinceramente por su vida, tratando de mantener una conversación fluida y de tener una cena agradable, pero compruebo, horrorizada, que es el tipo de persona que ni escucha, ni pregunta, ni le importa nada más que DAR EL CANTE. Se pasa toda la velada haciendo comentarios subidos de tono, tratando mal al camarero y haciéndome beber como un cosaco. Y yo, opto por beber, eso sin alcohol no hay quien lo aguante. No consigo que hable de nada y solamente quiere babosearme ... y a mi un repelús creciente me va subiendo por el espinazo sin que pueda hacer nada por remediarlo. 

Intento darle esquinazo al salir del restaurante, pero JA. Chantaje emocional y presión para que vayamos a tomar una copa al María. Es un sitio que me gusta y al que he ido bastante, así que me dejo medio convencer, con la íntima esperanza de encontrarme a algún conocido y que la cosa se diluya por sí misma, pero no tengo suerte: entramos y no conozco a nadie, maldita sea mi estampa. Nos sentamos y allí ya empieza un acoso y derribo en el que me agarra y me planta la lengua hasta el fondo de la garganta y pdueeeeeeecs no pueeeedooooo. Y la verdad es que me resulta muy difícil escapar sin ser muy borde (que es algo que había hecho si no fuera porque, gilipollas de mi, me había metido yo solita en la boca del lobo y en el fondo me daba apuro), así que lanzo el órdago de que estoy un poco ciega y que me voy a casa a dormir la mona. Cualquier otra persona con elegancia lo habría entendido y me habría dejado ir, pero no. Aparece con otro whisky, me lo planta delante y me dice "un ratito más" mientras acerca mi mano a su paquete. Y aquí ya, reacciono mal, la aparto como si me estuviera obligando a meterla en un saco de mocos, cosa que al parecer, le ofende muchísimo. Se pone chulo y me dice  "no entiendo que te hayas vuelto tan poco cariñosa, o es que ¿ya no te acuerdas de que nosotros ya hemos follado? ¿y mucho?". Le miré fijamente con mi mejor cara de qué me estás contando y le respondo "han pasado 20 años y yo ya no soy esa". La cara que pone es de quererme pegar. Me suelta una bronca monumental, agarra la puerta y se va, dejando tras de sí toda una estela de indignación. 

Dos veces más me monta este numerito (porque, obviamente, cuando salgo para irme a mi casa, ahí está). Todo el camino detrás mío dándome la barrila y pidiéndome perdón/enfadándose alternativamente. Y en una de éstas, hasta intenta que mee en la calle delante suyo porque le pone perro. Como lo estáis leyendo.

Constato en ese momento que ese hombre al que yo había idealizado en mi juventud y desde la tontería de mi niñatez, debía ser YA un auténtico gilipollas por aquel entonces, aunque yo debía estar demasiado impresionada por su aura de tío mayor y televisivo. Qué distintas se ven las cosas cuando ya has cubierto tu cuota de absurders en la vida. 

Y menos mal.


PD. Una hora más tarde, y ya metida en mi cama, se dedicó a aporrear mi interfono durante más de 40 minutos. Pido un aplauso para mi vista de lince y otro para ese Cosmos que, con sus putas señales, tantas alegrías me está dando.










25 comentarios:

  1. Súper interesante. A mí de joven me gustaban más mayores que yo pero máximo ocho años, no tuve novios mucho más mayores. A los de cuarenta y pico les notaba enseguida a qué iban, para mí es demasiada diferencia a esas edades.
    Lo de tantas casualidades es curiosísimo, pero a veces se dan esas cosas. Yo también me las tomo como señales de algo. Pero, ¿volver a una relación del pasado??? Uff, qué pereza. Quizá te ha pasado esto para que lo elimines totalmente de tu memoria. Desde luego el tipo es un baboso, qué asco. Demasiada paciencia tuviste, yo no aguanto ni la cena... Por cierto, yo creo que a la gente con la edad les sale el alma a la cara y la de este tipo está podrida, a lo mejor otro tío con la misma edad pero con un alma luminosa, te seduce... A Paul Newman , que en paz descanse, me remito :P Jajaja.
    Muy interesante.
    Besos

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    1. Paul Newman no creo que fuera de este mundo, en ese sentido :-)
      Que conste que yo no quería volver a una relación del pasado eh? sino que me agarró un ataque de nostalgia y de repente quise saber cómo le iba la vida, nada más!! ... lo tomó por dónde no era y la culpa es solo mía. Que soy asín de monguer :-)

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  2. Cielos.
    ¿¿¿Te follaste a Lluis Marco???

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    1. jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaajaaaaaaa

      NO. Not him. :-)

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  3. joder con el flashback!. la nostalgia es muy muy mala y muy cicatera, la muy perra nos hace caer de cuatro patas....( bueno, este último símil no está muy bien traído ).

    La pregunta es qué hubiera pasado si el pollo mantiene el tipo y se muestra como un señor atractivo ....

    sul

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    1. jajaja :-)

      No sé lo que habría pasado, pero lo que he aprendido de esta historia es que HAY QUE HACERLE CASO A LA INTUICIÓN!!!! Fue oirle y oir un chirrido interno. Nunca mais.

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  4. ...es aribau no estaba el satanasa?, gran lugar, gran lugar.

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    1. Cierto, el Sata era un gran lugar ... gay. No fue allí, fue en La Tierra. Que veo que si no doy datos, elucubráis!!

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  5. Ostia puta...
    Bueno, la vida nos da sorpresas, sorpresas nos da la vida, aunque en este caso, el reverdecer viejos laureles de juventud nublase tu sentido del radar, al final conseguiste zanjar de la mejor manera posible y tener una anécdota más para explicar
    Sólo espero no tener una experiencia semejante dentro de 20 años y hacer el rídiculo como el capullo ese
    Un abrazo

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    1. Cariño, ese capullo lo era ya, hace 20 años. No es tu caso :-)

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  6. Seguro que èl era asì tiempo atràs. Hay nostalgias que mejor dejarlas donde quedaron, no?. Un beso

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    1. Ya te digo!!!! la memoria juega malas pasadas :-)
      Otro beso para ti

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  7. La próxima cita os toca en el 2038.

    Lo bueno será que ya no sabréis quienes sois.

    Besos.

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  8. No comento nunca pero esta vez es obligado... pero... cómo se te ocurrió??? jamás hay que echar la vista atrás y mucho menos, actuar movida por la nostalgia de momentos pasados.

    Me juego lo que no tengo a que el tío está casado y se tomó vuestro reencuentro como una canita al aire, ocultando su teléfono móvil cuando hablaba contigo por whatsapp para no levantar sospechas delante de su mujer... patetish... :(

    Me muero de curiosidad por saber quién es, pero San Google da pocos datos sobre dobladores de "Gent de barri"... mecachis!!!!

    Un beso.

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    1. Ay ay porqué se quedó esto sin responder? Perdón, perdón!!! El Sr Blogger huele a muerto y a veces no notifica debidamente 😅... Sé fehacientemente que NO está casado. Pero lleva una vida muy monacal y supongo que pensó que yo quería mambo... Y no.
      Beso!

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  9. Respuestas
    1. Fatal!!!! No te puedes fiar del cosmos, nene.

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