lunes, 4 de julio de 2016

Painkiller

Persona en plena crisis vital (y también matrimonial) a la que hace poco escuché decir “no quiero hacerle daño”: este post es para tí. Entiendo  que tus motivaciones nazcan del cariño, y créeme, es bonito que intentes hacer las cosas bien … pero siento decirte que “el daño” ya se lo estás haciendo. 

Igual me equivoco y en alguna ocasión realmente la otra parte no sufre, puede que exista ese insensible trozo de carne con ojos que no se dé cuenta de nada, o que no le importe lo suficiente, o que te agradezca el esfuerzo y prefiera vivir una mentira, aunque no creo que esa sea tu situación. De cualquier otro modo, ese “mantener el tipo” por no herir al otro, es un sacrificio inútil, y te lo dice una que ha sido la parte “dañable”. No queréis hacernos daño, pero nosotros y aunque no queráis, sufrimos igual. Puede que para vosotros sea imperceptible y penséis que os comportáis como siempre, que vuestra distancia interior queda compensada con un exceso de aparente cariño, y que por tanto, no se nota, que vuestra vida en común sigue bien y que “este bajón ya se os pasará”. Que no nos dejáis porque no merecemos que nos hagáis esto. Y que así, nosotros permanecemos felices en nuestra ignorancia.

Pues bien, dejad que os aclare algo: se nota. De repente sientes frío. Y revisas puertas, ventanas, y compruebas que todo está cerrado, examinas hasta la última rendija y nada. Pero sigues temblando de frío y por mucho que te abrigues, ahí está, poniéndote la carne de gallina, y no sabes qué pasa, pero algo pasa. No te atreves a preguntar y cuando lo haces, todo son evasivas. Y así llega el día en que de repente estás helada y frente a un precipicio y no sabes cómo ni porqué, porque nadie se ha tomado la molestia de explicarte cómo has llegado hasta ahí.

Si una cosa puedo reprocharle a mi ex-marido son los años que me robó, esos en los que “no quería hacerme daño”. Una verdad a tiempo duele muchísimo menos que una mentira arrastrada, un disimulo continuado, un “estar sin estar”. Si no eres Rob Stark, cinco años de invierno son demasiados.

Así que amiga … piensa en tí antes de nada, en lo que tú quieres hacer, en cómo quieres vivir tu vida, en porqué has llegado a esta situación y qué tienes que hacer para salir de ella. Céntrate en tí y en tu propia felicidad. Celebraría que decidieras que quieres apostar por tu amor porque realmente es amor y no miedo, o dependencia o ... whatever.

Pero si después de este ejercicio de introspección te das cuenta de que él no aparece en tus planes de futuro, y realmente “no quieres hacerle daño” … sé consecuente. Déjale.






2 comentarios:

  1. Corazas...tomar decisiones requiere tiempo y firmeza. Poner al otro de excusa para no dar el paso es mucho más fácil (y nocivo). Parchear los deseos solo es demorar lo que ya es la crónica de una muerte anunciada. En fin...la vida

    ResponderEliminar

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails