jueves, 29 de diciembre de 2011

Una de bigotes


Ha llegado el día del concierto de The Systers of Mercy. Nueva cita másqueperruna en la que se suman costillos. Sigo sin moto así que me toca coger el metro para ir al Razzmatazz.
Comer, siesta, ducha e ir tirando para allá, porque ahora a los grupos viejunos les da por tocar a las 20.30 horas y esas cosas que se hacen para que el médico no te riña por la próstata inflamada.

Entro al baño y de refilón, pasando delante del espejo, puedo ver la sombra que planea encima de mi labio superior de las partes superiores. ¡Menudo bigotasssso cantinflero! Busco en el armario rezando para que haya papelitos de cera y... sí. De ninguna manera puedo ir con esta sombra que planea encima del morro, por decencia y porque viene Salamandra's husband. Imposible, si voy mostachil el tío se quedará pillado y no podrá atender a nada ni a nadie. Le hipnotizan los bigotes femeninos. Así que, antes de pasar por la ducha, procedo al arrancado manual vía cera fría.

Ya en el metro me fijo en un grupo de mujeres islámicas, todas ellas con el shador cubriéndoles la cabeza, y con el pelo del bigote al descubierto!. Joooooder que alguien les diga que eso sí es pecado!!!! Pero que melenotes labiales que me llevan, alguna lo tiene tipo Chuck Norris. Yo también me quedo pillada con este tema hasta que llega mi parada (¿será verdad que donde hay pelo hay alegría?).

Después del concierto vamos a comer algo, me encanta porque el Sr. Salamandro no me ha mirado ni una vez por debajo la nariz, eso es que habré tirado bien del peluchoni. En una de éstas que salimos a fumar Salamandra, Sinco y servidora. Les cuento lo del metro añadiendo que he tenido la delicadeza de depilarme porque tenía que ver al Sr. Salamandro y que siempre que eso ocurre me miro con lupa en el espejo. Empezamos a reírnos y Sinco suelta: "Jooooooder yo he hecho lo mismo. Me he mirado en el espejo y me he dicho mejor quítate el mostachón para que no se ponga nerviosito".

Ya véis, las másques somos de lo más para ser serviciales, atentas y depiladas!

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Adiós, por favor...¡por favor, joder!






Un año está a punto de terminar, ha sido extraño, a ratos difícil, algo caótico en mi mente y en muchas ocasiones bueno, bastante bueno y muuuy bueno, pero quiero empezar el próximo lo más liberada que pueda de aquellas personas que me molestan, que me están amargando de tanto quererme a su egoista manera. Y acabarlo con ese megafiestón en casa donde quemaremos todos los demoÑos (llevamos meses preparándola, la cosa promete y mucho). Es un buen momento para aprovechar la ocasión y deshacernos de vecinos, jefes, colegas, compañeros de trabajo, maridos y mujeres, novios y novias, amantes, que sean unos PESADOS E IMPRESENTABLES. Y si con palabras no es suficiente, que suene CHUCHO con su "¡Por favor, joder!", viene al pelo, tremenda canción. Porque a veces, por más claro y alto que hable una, el mensaje no es captado por el receptor. ¡¡Por favor, joder, busco la felicidad!!.

Para el próximo año, sólo un próposito: un MÁSTER en ASERTIVIDAD, aunque me lo tenga que quitar de comer. Me hace más falta que el respirar. O aprendo ya a decir que NO o estoy jodida.



Vete, yo me quedo aquí.

Vete, y déjame vivir.



Vete y no vuelvas, no te aguanto más,

y es que tu cháchara me va a matar.



Vete, por favor, joder.

Vete, por favor, joder.



Busco la felicidad

en la mayor soledad, de verdad.



Vete, por favor, joder.

Adiós, por favor.

Por favor, joder.



Largo, te me atragantas ya.

Fuera, qué brasa, de verdad.



¿Es que no tienes casa?, vete ya.

¿Cuánto más tiempo tengo que aguantar?



Vete, por favor, joder.

Vete, por favor, joder.



Busco la felicidad

en la mayor soledad, de verdad.

Busco la felicidad

en la mayor soledad, de verdad.



Vete.



Eres más molesto que un grano en el ojo.

A ver si entiendes esto,

¿no ves que quiero estar solo?,

¿no ves que quiero estar solo?,

¿no ves que quiero estar solo?



A ver si entiendes esto,

métete en tu zulo,

porque eres más molesto

que un grano en el ojo.

A ver si no me enojo.

A ver si no me enojo.



Contaré hasta diez:

diez,

nueve,

ocho,

siete,

seis,

cinco,

cuatro,

tres,

dos,

uno ...



Vale, está bien, Chucho también hicieron verdaderos cantos a la vida y al amor....como éste...


lunes, 26 de diciembre de 2011

PROPÓSITOS



Ya está, se acaba, tiramos a la basura 2011 y hay que empezar a atacar el 2012.
Sí lo sé, siempre se llega a diciembre y se acaba el año, pero es que éste ha sido... no sé ni explicarlo, así que mejor lo dejo en ESTÚPIDO.
Mucha gente empieza a pensar en su lista de propósitos para encarar el año que está por estrenar, creo que nunca lo he hecho. No recuerdo haber pensado nunca en cosas tipo: ir al gimnasio a bajar las lorzas, dejar de fumar, hacer más caso a mis padres, no beber... en fin, lo típico. Pero ahora tengo dos propósitos firmes:

1) Seguir sobreviviendo. Ya tengo claro que no van a desaparecer los buitres carroñeros que me sobrevuelan, que tengo que acostumbrarme a ellos sí o sí. Que la vida, entendida como algo que funciona sin tener que darle al botón "on", no siempre es tan fácil para los que se nos activa el boton "off". Me cuesta y no tengo ganas de echarle más valor, pero es el premio de lotería que tuve el día 23 de diciembre, y no precisamente cantado por unos niños huérfanos de San Loquesea.
Pues eso, mi primera misión es encajar que sigo estando con la puta espada de Damocles sobre mi cabeza.

2) Olvidar sin destruir. Me cuesta digerir que me hayan dejado. Sé que hay dos pasos esenciales para empezar a cerrar etapas: quitarme de una vez el anillo (sigo posponiéndolo) y darle a las cosas y a los recuerdos la categoría de los que son: cosas y recuerdos.

[Abro paréntesis explicativo]

Esta semana viví un episodio que no debería ni contar (si tuviera vergüenza, claro).
Hace dos años, cuando estuve en NYC compré dos muñecos de un Mickey tipo "perro Coby", así como deconstruidos. El motivo de la compra ahora no viene mucho al caso, así que voy ahorrármelos. Uno de los dos muñecos idénticos fue regalado a la hija de una amiga. El otro permaneció en un armario a la espera de encontrarle una familia de adopción. Finalmente le encontré la utilidad, y debidamente tuneado: le añadí piercings, un tattoo de "brillantes" y otros gadgets, lo designé el mensajero de mi amor hacia el que era MI AMOR y vivía a 600 km de mi. Así que en una delicada operación le abrí las tripas, le introduje una grabadora muñequil, volví a cerrarlo poniéndole un velcro para facilitar la extracción de la grabadora para cuando fuera menester cambiar la pila.
Le bauticé, se llama Jony Muxus, y cuando le aprietas la tripa te dice "T'estimo molt, moltíssim, infinit!" (o lo que es lo mismo "Te quiero mucho, muchísimo, infinito!"). Ni siquiera se reconoce mi voz, parece la de una niña pequeña, es dulce, muuuuy dulce. Se lo regalé al destinatario y durante un tiempo fuimos felices y comimos perdices.

Recuperé a Jony y su custodia, de hecho es lo único que pedí recuperar además de las llaves de casa. Desde entonces ha permanecido ahí sin que apenas le haya dirigido una mirada y mucho menos le he apretado la tripa para oírme. La semana pasada en un arrebato decidí abrir el velcro, quitarle la grabadora bla-bla especial muñecos, quitar la pila y tirarla a la basura. Luego bajé la basura y me fui a comprar. Cuando regresé a casa me entró una especie de malestar, ¿quién era yo para castrarlo de esa manera?. Vuelta a la calle, me dirigí al container para intentar encontrar la bolsa de basura y recuperar la puta grabadora. La imagen era divina. Creo que ya he comentado alguna vez mis problemas con los olores. Así que voy a evitar explicaciones pormenorizadas de las arcadas y demás ascos que pasé. Al final fue prueba superada, subí a casa, le inserté la pila, le abrí las tripas a Jony le metía la grabadora y le eché huevos y le abracé para oírle/oírme.

[Cierro paréntesis explicativo]

2) Olvidar sin destruir. Creo que he dado el primer paso. Sé que no volveré a escucharlo jamás, sé que no tiene sentido que siga estando ahí, pero no es necesario aniquilar nada porque quizás un día deje de dolerme.

No soy capaz de ponerme más propósitos, es más, creo que éstos me vienen grandes, pero es mi misión para la que se avecina.

PD: Sí, el de la foto es Jony Muxus, el antipeluche!

sábado, 24 de diciembre de 2011

NAVIDAD AZUL


Sé que queda poco "moderno"  decir que te gustan las navidades, pero yo las disfruto mucho. La esencia cristiana me importa nada (soy atea gracias a Dios), pero momentos de compartir risas y fiesta con familia y amigos siempre me apetecen.
Igual soy mutante o un bicho raro azul y peludo.
No necesitamos que sea navidad para vernos, lo hacemos todo el año, estos días sólo son la excusa perfecta para repetir esos momentos de devoción, de exaltación del amor y de la amistad. ¿Qué porquería vacía sería la vida sin eso?.
Un clásico, la noche del 25 en casa de Salamandra, cuando ya no nos cabe un átomo de comida en el cuerpo pero beber.....beber siempre apetece. Y repasamos todos juntos anécdotas familiares, frikismo en estado puro, risas garantizadas y amor del de verdad.

Amigos y amigas, dadle caña al "Jesuschrist Twist" con el tremebundo Reverend Beat Man. ¡¡¡¡Es una orden!!!.  Felicidad para tod@s.


jueves, 22 de diciembre de 2011

TATTOO (the last)


"... una geisha con kimono azul y flores amarillas". Necesito beber algo, me levanto en dirección a la nevera mientras le digo que necesito descansar un momento. "No te preocupes, no me acerco, solo voy a buscar algo fresco, tengo mucha sed. ¿Quieres tomar algo?". "No, creo que no, prefiero que acabes". Quiero agua pero en la nevera solo hay soda, así que me voy al baño a beber del grifo. "Dame un segundo, por favor". Aprovecho para mojarme la cara y, mientras me seco, puedo verle desde el espejo, cabizbajo, esperando, y decido volver a los pies de la cama. Cierro los ojos y me dejo llevar por la memoria y la intuición. "¿Listo? Parte trasera de la pierna izquierda. Bajando desde el muslo un samurái con los brazos abiertos como si fuera a desenfundar la catana verde y oro que cuelga del fajín. Lleva un moño y la parte central de la cabeza está rapada, tiene los ojos sombreados de un rojo intenso y cara de pocos amigos. Los ropajes son de colores bellísimos, intensos: añil, ocre, blanco, naranja..." Abro los ojos, "c'est fini".

Lleva un buen rato sin decir nada, ha ido al lavabo y al salir lleva puesta la toalla de manos a modo de pareo mientras yo sigo sentada en los pies de la cama, tranquila, como si me hubiesen vaciado. Arrastra una butaca hacia mí y se sienta enfrente. Como el primer día que nos vimos, rodilla con rodilla, y es entonces cuando veo que asoman las lágrimas. Pongo mis manos en sus mejillas y se las seco con la punta de los dedos. "Estoy impresionado. Sabía que lo harías, ha sido... Necesitamos beber algo, ¿llamas y lo pides, por favor?". Decido pedir un par de Glenrothes reserva, sin hielo, sin agua, sin artificios. No me atrevo a preguntar, pero al tenerlo tan cerca me doy cuenta de haberme dejado muchos detalles, y no sé qué debo hacer, supongo que debería esperar la copa, bebérmela y largarme pero sin saber muy bien por qué le cojo la mano, entrelazo mis dedos con los suyos y empiezo a hablar. "¿Sabes?, hace años ayudé a una amiga a realizar un trabajo sobre ¿Sueñan los invidentes en color?, y solo un porcentaje muy bajo dijo que creía que sí. Me fascina y me asusta pensar en cómo se vive en la oscuridad". Llama a la puerta el servicio de habitaciones, abro y un camarero nos sirve lo que hemos pedido. Disimula pero ha mirado de reojo al hombre desnudo, sé que no entiende la situación, yo sigo completamente vestida. Le acerco el vaso y me quedo de pie a su lado. "Sé que sabías lo que te he contado por que habrás sido tú quién pidió el tatuaje, quién se lo describió al tatuador. Lo que no entiendo es por qué me has pedido que hiciera esto". Se bebe la copa de un solo trago, se levanta, me coge por la nuca acercando mi cara hacia él y me da un largo y cálido beso. Busca una carpeta que hay encima de la cama y en la que me he fijado al sentarme en ella. Saca unas láminas y me las tiende.

"Entonces, ¿ella hizo estos dibujos pero nunca te contó qué había dibujado?". Alucino. Lo que lleva tatuado es la obra de la que fue su mujer, una japonesa ilustradora que jamás le explicó ni lo que había dibujado, ni lo que significaba, ni nada de nada. "Si tú no me lo hubieses preguntado nunca habría querido saberlo. Sé que es un tatuaje perfecto, me lo han dicho muchas veces, pero lo hice por amor y no hacía falta nada más, confié "ciegamente" en ella". Ese "ciegamente" nos hace reír a ambos. Ahora sé que las lágrimas son por ella, que no tienen nada que ver conmigo, ni con la experiencia que hemos vivido juntos, y me duele. "¿Por qué lo has querido así?, habría podido explicártelo el primer día cuando fui a tu despacho. Me lo has hecho pasar mal con la espera, con esta especie de prueba extraña". Se acerca y empieza a quitarme la ropa. "Quería llegar hasta aquí. Me apetecía seducirte, llegar a esto. Ha sido una forma de tenerte en vilo, de ponerte a prueba. Quería llamar tu atención. ¿Me ayudas con el sujetador?". Le cojo ambas manos y hago que me abrace llevándoselas a mi espalda, luego le ayudo a desabrocharlos. Él sigue con el resto de la ropa y yo no pongo ninguna oposición. No sé si es fruto de la ceguera pero tiene una forma de acariciar que me da escalofríos, las palmas de sus manos son suaves, calientes y ávidas. Lo encuentran todo. "No acabo de entender el dibujo de este tatuaje, ¿es un caracol?. El hombro es un sitio perfecto para un dibujo de formas redondeadas". ¿Cómo voy a llevar tatuado un caracol?. Aunque es increíble lo de este hombre, si yo me toco no noto nada y, en cambio, él sabe que ahí, bajo mi piel, se esconde algo. "Es parte de la letra de una canción escrita en espiral y pone: ... te deslizas como si fueras de viento y al contacto con mis dedos te desvanecieras". Me tumba en la cama y se pone encima mío y mientras me va quitando las bragas me dice: "parece que lo haya escrito yo... para tí".

Levanto la cabeza de encima su pecho, me incorporo para coger el móvil y mirar la hora. Afuera ya es de noche. Me levanto de la cama y voy recopilando la ropa que él ha ido tirando al suelo. Mientras voy vistiéndome le miro, puedo hacerlo abiertamente, aunque a veces pienso que él lo ve todo, que tiene algún sexto, séptimo u octavo sentido que le faculta para ello. "Quiero proponerte algo. Me gusta tu voz, ¿por qué no quedamos un par de veces por semana y me lees? Yo traería los libros y tú solo tendrías que leer. Podríamos venir aquí, establecer esta habitación como nuestro cuartel general. ¿Qué dices?". Es gracioso, hubo un tiempo en el que me gané la vida así, haciendo de lectora por horas. Solo que mis clientes eran ancianos con esposas ancianas que ya no podían hacer esta función. "Digo que sí, que me encantará". Me comenta que le iría bien los martes y los jueves, que podríamos quedarnos a dormir en el hotel esas noches. Le digo que sí a todo. Me siento en el borde de la cama, le beso y le digo que me voy. "Entonces nos vemos el próximo martes. Ah! Se me olvidaba. ¿Sabes dónde está el portafolio en el que traía las láminas?, ¿podrías acercármelo si lo ves?" Con un vistazo rápido lo localizo en el suelo al lado de la mesilla. Se lo doy y cuando hago el gesto de ir hacia la puerta me coge el brazo y me da un sobre. "Es un regalo. Ábrelo cuando estés fuera de aquí".

Llego a casa, me sirvo un whisky, pongo música...



... me tumbo en el sofá, abro el sobre y saco una lámina. Es un retrato mío.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

LA PARTÍCULA DE DIOS (y la de la virgen, de paso, también me la buscáis)


Después de estar dando vueltas por Barcelona todo el día me encanta llegar al reducto de mi pueblo. Voy directa a casa de mi amigo N. Como siempre, está en la cocina, huele a caldo del bueno y tomando una cerveza nos ponemos a charlar de lo divino y de lo humano, como es costumbre entre nosotros.
N: ¿has oído lo de "la partícula de Dios"?.
Sinco: no, ¿qué es eso?.
N: en un centro de esos que estudian los átomos , el big bang y toda la pesca andan buscando una partícula tan ínfima y tan importante que explicaría la creación del Universo.
Sinco: ah, qué bien, ¿y?.
N: pues no sé supongo que es importante para saber de dónde venimos y esas cosas...no sé, no sé.
Sinco: ya, ya, pero.....esta mañana, con la helada que caía, cuando me has dejado en la estación del bus había un ser humano metido en un saco de dormir durmiendo en un banco, no creo que le interese mucho eso.
N: ya, mujer, pero los avances de la ciencia son importantes.
Sinco: lo importante es que nos están jodiendo la existencia entre todos, que hay personas que pasan a noche a 3 grados bajo cero, que nos suben los impuestos, nos hacen pagar los medicamentos a ricos y pobres por igual, que todo es crisis pero montan una puta pista de patinaje en la plaza Catalunya. Eso sí, no hay dinero para nada, sólo para lucecitas de navidad que incitan a gastar pasta y para buscar la mierda de partícula esa. Entre el fútbol y otras tonterías como dejarnos los dientes en el hielo nos tienen bien entretenidos. Qué asco de sistema.
N: joder, chica, cómo vienes hoy....
Sinco: pues no, mira, hoy vengo contenta.

Y al despertarme esta mañana y tener que estrujar mi tubo de pasta de dientes hasta la extenuación he pensado: "si existe esa partícula, desde luego que acaba de salir por aquí".





martes, 20 de diciembre de 2011

SEX IN MIND

Ejemplo de "conversación tipo" un día de trabajo cualquiera:


- Salamandra (hablando con el compañero de la mesa de enfrente): Alberto, necesito la foto de campaña tío, no llego.
- Alberto: Yaaaa, es que me la están retocando ...
- Compañero 2 (cara de golfo): ¿quién te la está “tocando”?
- A. (sonriendo maliciosamente): Magda, la de XXX (nombre de estudio de diseño)
- Compañero 2: ¡qué cabrón!, está buenísima. A ésa la dejaba tocarme hasta el sueldo.
- S. (Impacientándome): ya sé que como hombres, os cuesta hablar de otra cosa que no sean tetas y coños, pero de verdad, ¡joder, que tengo que cerrar piezas y sin la foto no llego!.
- A. (cara de “menuda chafaguitarras”): Vaaaaale. Se la reclamo.

(... hace una llamada)
- A.: Mi amoool, me dice que ya casi está. Dos minutos.
- S.: no os durmais porfa ...

(pasa 1 hora)
- S.: Alberto nene, ¿qué pasa con la foto?
- A. (con voz de orgasmo): mmmh yyaaa, yyya me vieneeee ...
- S. (impacientándome again): Miramiramira, ¡no me vaciles, que me va a dar un ataque!. ¡¡¡Van a cerrar la revista y no va a entrar el puto anuncio porque no tengo la puta foto JODEEEEER!!!.
- A. (haciendo caso omiso de mi ya archiconocida mala leche laboral y señalando su pantalla: descargando archivo 33% ... 34% ... 35% ...): ¡¡¡mmmmhhh sisisíii, me está viniendooooo, mmsssssiii ooooorrrggghhh!!!
- S. (pasando de él): Un servidor de la edad de piedra. Cojonudo.
- A.: No te obceques ... (pasándome la mano por el hombro) relájate tonta, si te va a gustar.
- S. (levantando la voz): ¡Mira! ¡encima no me vengas con dobles sentidos que no tengo el horno pa’fideuás, eh!
- A.: Pues quizás debieras ... tenerlo pa’fideuás, digo.
- S.: ...
- A. (levantando las cejas con cara de interrogación): ¿?
- S. (sonriendo): Vete a la mierda, anda.

Este tipo de conversaciones/situaciones, las tengo bastante en el entorno en el que trabajo. El jefe viene a trabajar en tejanos y bambas, cuando se sale por la tarde normalmente nadie se va directamente a casa sino a tomarse la penúltima (menos las que somos mamás), y encima es un mundillo en el que todo el mundo se conoce (y muchas veces bíblicamente). Ergo, putiferio total. Las bromitas de connotación sexual son el pan nuestro de cada día ... y yo me he dado cuenta de que no las llevo bien. Y por lo que veo, todo el mundo lo ha notado.

Organizamos una cena de Navidad de departamento cada año, y los encargados de prepararla siempre son 2-3 personas que van rotando. Son cenas informales en el reservado de algún restaurante en las que, como buenos profesionales del marketing y la publicidad, siempre se busca un leitmotiv que envuelva la jornada. Un año fueron las películas de terror (y aparecimos todos en carteles de pelis convenientemente tuneados y en los que aparecían nuestros caretos, forrando todo el reservado), el año pasado (que organizamos entre la amiga CC y yo) fue el año de Gran Hermano (nos dedicamos a grabar a los compañeros con cámara oculta, durante más de un mes, para editar un vídeo posterior, en el que los subtitulamos diciendo guarradas y sandeces, y que se proyectó en el transcurso de la cena-programa que nos montamos, a modo de “conexión en directo con la casa”. Fue un descojone) pero la cosa ha ido degenerando de año en año, y este ha sido ya la repanocha. Les tocaba organizar tan magno evento a tres compañeros –hombres, a cual más salido- y podeis imaginaros cual fue el eje de la jornada: sí, amigos, el sexo. Se curraron un texto estilo “Arroyito y Pozuelón” muy guarro y totalmente ido de la olla, tras el cual hubo la proyección de una serie de anuncios/trozos de pelis eróticas sobre las que se organizó un sexy-trivial de preguntas y respuestas, con su correspondiente entrega de premios.

Para que os hagais una idea, la escena más floja fue la del huevo del “Imperio de los sentidos”, y el premio más inocente, fue éste:


Sí, son unas bolas chinas. Magníficas para el suelo pélvico.

La cuestión es que conforme iba avanzando la jornada, a mi me iba embargando una especie de desazón, de incomodidad, de desasosiegUNA MALA LECHE QUE TE CAGAS, VAMOS. Una santa mala hostia de la que te pegarías con alguien. Porque claro, estar rodeada de referencias al sexo cuando una no tiene vida sexual, y no por deseo propio, pues qué quereis que os diga, es como "la pena de ser ciego en Granada". Un putadón. A mi me tocó un juego de mesa guarrete. Sonreí cuando lo abrí e hice muchas fiestas a los organizadores, pero lo dejé "descuidadamente" encima de la mesa cuando me piré. ¿Para qué coño lo quiero, si cuando llegue a casa no voy a tener quorum? ... no me hacen falta más evidencias de mi fracaso.


Lo que me da más rabia es que la gente, por lo que veo, ya se está percatando de mi amargura y de que me hace falta un buen meneo. Sí amigos, jode pero es así ... ya soy oficialmente una malfollá.

Y yo os digo: DE MOMENTO.

lunes, 19 de diciembre de 2011

"Cuscús" y "Croketa",amor en la 4ª o 5ª edad

Así es Croketa la "coqueta"

Así es Cuscús el "turbador"
Corría el año 2004. La fecha es importante y mucho. Lo recuerdo bien, acababa de volver de un paseo por Guatemala, estaba pintando mi casa y estallaron las bombas cabronas de Atocha. En el gallinero quedaba una sola gallina, "Croketa", era la única de 4 que aún seguía viva, tendría por aquél entonces unos 4 años y ya me parecía un récord gallináceo, a partir de los 3 suelen ir cayendo. Nunca he sido capaz de matarlas, siempre se han ido muriendo de viejas, de aburrimiento o de vaya usted a saber qué. Pero "Croketa" se resistía a abandonar aquella plácida vida, y llevaba 6 meses que no ponía un maldito huevo, pero bueno, tampoco estaría bien que al jubilarnos nos rebanaran el cuello por ser improductivos; así que allí estaba ella, enorme y lozana.

Fue entonces cuando se incorporaron 4 compañeras a su morada. Croketa se lo tomó fatal, ¡ella era la reina de aquél gallinero!. Esponjando sus brillantes plumas se dedicaba cada instante a recordarles a aquellas pobres quién era el ama allí, no las dejaba vivir, era un infierno y estaban tan estresadas que no ponían huevos. Le busqué un buen retiro, mejor del que nos espera a cualquiera de nosotros, una jardín entero para ella en casa de una conocida, ya mayor, solterona, muy hippie, de las que ven todo de color de rosa y aman a los animalillos más que a las personas, aquello parece el arca de Noé. Sabía que iba a estar mejor que nunca, no dudé. En el trayecto de mi casa a la suya, la muy sibilina, puso 2 huevos, algo increíble después de 6 meses sin hacerlo, como si se oliera que lo de no ser productiva le iba a traer consecuencias graves del tipo "me van a convertir en croquetas al fin". Siguió poniendo huevos durante meses, nunca se lo he reprochado, pero....en fin. Qué ingrato es el mundo plumífero, ya lo dice mi primo, un bicho que te mira "de lao" no puede ser muy bueno.

A los pocos días de estar allí llegó "Cuscús", un hermoso gallo anciano que estaba dando problemas en su gallinero también presionado por la llegada de otro más joven y más semental. Nació el amor entre ellos.

"Cuscús" (según cuenta mi amiga) recogía bichitos y migas de pan para llevárselas a "Croketa", que ella devoraba halagada; le cantaba y le hacía exhibiciones plumíferas y ella, observadora al sol, mientras ahuecaba su plumón coqueteando, se sentía la más feliz del mundo. La gallina empezó a perder plumas y esta mujer, preocupada, la llevó al veterinario. Él no supo qué decirle, jamás nadie le había llevado una gallina a la consulta y no sabía con exactitud cuántos años pueden vivir esos bichos. Habría que haber visto la cara de alucine de aquél hombre. Volvió a casa con la gallina y le arreó una bolitas de homeopatía que al parecer le fueron de perlas.....alucinante.

Hace cosa de dos semanas me la encontré en la cola del supermercado y, bajando la cabeza en un gesto de estoica condolencia, me atreví a preguntarle cómo estaba la parejita gallinácea, dando por hecho que estarían los dos más que fritos. ¡¡¡Pero están vivos y siguen amándose como el primer día!!!. Asombro, estupor, me puse contenta. Tienen, parece ser, sus achaques como todos los ancianos, pero ella lo solventa con amor, dedicación y homeopatía....increíble. "Cuscús" aún recoge las mejores viandas para "Croketa", aún le canta y le baila, juntos han decido no morirse nunca.¡¡¡¡ Tienen casi 12 años !!!!, yo juraría que es algún récord Guiness, pero cuando pregunto a la gente de pueblo, aparte de tener que aguantar cómo se descojonan de mí, responden que no tienen ni idea de cuánto pueden vivir, nadie les da la oportunidad porque en cuanto dejan de poner huevos les cortan el pescuezo y las ponen en la olla para hacer caldo o croquetas...

El otro día pensaba en lo bonito que debe ser conocer al amor de tu vida cuando estás a un paso del otro mundo, en el ocaso, cuando ya lo tienes todo hecho y has perdido por el camino tapujos, tonterías y metas a cumplir. Sólo dedicar tu tiempo a amar y ser amado, a tomar el solete, a procurarte los mejores bichitos del jardín y a bailar cortejando...una auténtica delicia, ¿no os parece?.

jueves, 15 de diciembre de 2011

SENSORES y otros artilugios


Hoy me he pegado una leche santa.
Tengo un problema, no sé si grave, pero problema al fin y al cabo. Las puertas con sensores no me detectan y no se abren, y claro, si a eso sumamos que siempre voy mirando al suelo pues... putadón.
No entiendo muy bien como funcionan estas cosas pero siempre he pensado que iba vinculado al peso, o quizás a la presencia, pero tanto si es lo uno como lo otro deberían abrirse a mi paso. Peso más de 100 gramos y de 30 quilos también, y soy un ente con piernas y brazos que existe. Pues eso, que me he quedado empotrada a la puerta como una mosca y un chichón de regalo sin saber muy bien por qué.

Algo pasa conmigo (como con Mary). Las máquinas detectoras de huellas tampoco me leen. Estando en el aeropuerto de Nueva York creí que me deportaban. Me tocó un negrata armario ropero que me miraba mal desde el minuto uno y que me chillaba como si fuese sorda y estúpida e intenté explicarle que solo era guiri, pero no imbécil. Puse todos mis deditos de las manos en la maquinita y nada, era como invisible, el tío se puso furioso y al final me soltó algo que sonó a maderfaquer, pero ahí sí me hice la tonta.
Un compañero piadoso le comentó que lo dejara, que me hiciera solo el tema de poner el ojo, pero ahí aún se puso más histérico, parece ser que tampoco funcionaba conmigo. No recuerdo muy bien como llegué a entrar en el país, pero fácil no fue (si en vez de pasaporte hubiese enseñado el DNI, ya os digo yo que me echan a patadas con huella o sin ella).

Lo mismo ocurre con algunos aparatos de tomar la tensión. Para algunos médicos soy un fiambre. Uno llegó a probar hasta tres máquinas diferentes porque me salía tensión máxima cero y mínima cero. Luego pasó a utilizar un aparatito manual, de los de la pera y fonendo, para llegar a la conclusión que yo no latía. Puede que esto sea la explicación por la que no abro puertas, puede que sea una zombi, puede que haya aterrizado de Raticulín y nadie me lo haya dicho. Con esta duda vivo.

De momento voy a preparar un trapito con hielo para bajar el chichón, y de paso aprovecharé que saco la cubitera para prepararme un brevaje gintoniquero y tomarme así un ibuprofeno para el tremendo dolor de cabeza que me ha quedado.
Ser rarito a veces es un poco complicado.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Parad el mundo, que me apeo...


Ésta pretendía ser una emotiva y curiosa entrada dedicada al gran Vicenç Furió, profesor de "Teoría del Arte" en mi atropellada época universitaria. Pero va a ser que no, el mundo friki nos invade y estoy muy preocupada, algo hay que hacer. A ver cómo lo explico sin que parezca que estoy chiflada, difícil va a ser.

"El Furió" tenía una curiosa afición: coleccionaba obras de arte (sus imágenes, claro, el sueldo de profesor de universidad no da ni para una calcamonía del IKEA) donde aparecían MOSCAS. Sí, esos bichos inmundos y pesadísimos, símbolos desde siempre de ALFA-OMEGA, de la muerte, del principio y el fin.
Total, que quería yo explicar cómo en clase un compañero muy pesado (que siempre se sentaba a mi lado y no me dejaba atender porque no se enteraba de nada y me copiaba todos los apuntes) que se dedicaba a buscar símblos masones en las obras de Gaudí, le sorprendió con "una mosca" en la mismísima Barcelona, en la fachada gaudiniana de la Sagrada Familia, que "el Furió" no conocía....al que la encuentre, premio. Resumiendo la anécdota sería ésta....peeeeero....

.... de estas que me pongo a buscar en internet "moscas en el arte" pensando "el Furió seguro que ha sacado un libro"...¿y qué me encuentro?...¡¡¡¡un friki cabrón que hace algo que él llama arte con moscas muertas!!!! (véase la imagen superior, no pongo más por decoro y por respeto al mundo díptero).

Ya lo sé, ahora me diréis que Duchamp expuso un "urinario a modo de  fuente", que Malévich pintó un "cuadro blanco sobre fondo blanco", que Manzoni vendió "su propia mierda enlatada", que Christo se dedica a "envolver edificios", que lo que pintaba Picasso lo haría vuestro hijo de cinco años....¡¡¡¡¡NO, NO Y NOOOOO!!!!!. Cada cosa en su momento y en su contexto, eso es fundamental. Y Picasso fue un genio.

Un friki desquiciado que se dedica a matar moscas para pegarlas en un papelito no puede ser un artista, no jodamos. Inocente de mí, que en un ataque de honestidad abandoné mi caballete ante mi reiterada falta de creatividad, y ahora resulta que cualquier papanatas se cree artista por pegar cuatro bichos en un papel, y eso SÍ QUE LO HACE UN NIÑO DE CINCO AÑOS, y si me apuras, hasta lo hace mejor, porque le arranca algún alilla y le da un toque psicopatón mucho más creativo y atractivo. Creo que hasta podrían denunciarle los de Greenpeace por genocidio insectil.

Esta semana ha sido friki total entre el "artista"  de las moscas y el "rapero" de la "COBRA TAKA-TAKA". ...Tengo que reconocer que me he reído con ganas viendo al mamarracho de la cobra, y cuando se marca el rap en inglispitinglis casi me da un algo...luego he recordado centenares, ¡qué digo!, millares de frikis más como aquél que guardaba en un bote desde hacía mil años las pelusas de su ombligo, algún otro que con tatuajes e implantes llevaba cara de gato o de serpiente, esos zumbados que se ganan la vida jugándose la vida entre leones o bebiendo sus propios orines guardados en pieles de serpiente....y suma y sigue....no entiendo nada.

O me estoy haciendo vieja, o me estoy volviendo loca o las dos cosas.....por favor, parad este mundo friki, que yo me apeo....

P.D.: he encontrado una "naturaleza muerta" (nunca mejor dicho) en la lámpara de mi cocina...y si me fijo un poco más seguro que me da para montar una galería de arteen casa y forrarme.

Batracio con moscas muertas



martes, 13 de diciembre de 2011

Balada triste de... saxofón


Vivir en sociedad es, se mire como se mire, difícil.
Te toca aguantar el centrifugado de lavadoras a las tantas de la madrugada, televisiones a un volumen que pueden romper tapones de cera, gritos y tanganas, folladores nocturnos y diurnos.. y eso para las personalidades coléricas como la mía es un sinvivir.
Yo no suelo tocar los cojones al personal excepto cuando pongo música. Me gusta a un volumen ensordecedor y además canto. De cuantos vecinos he tenido (han sido muchos, contando que llevo 8 mudanzas a mis espaldas) nunca se han quejado de esta afición, sí que he recibido algún que otro comentario, pero los asumí como observaciones, no como quejas.

Desde la primavera pasada vengo soportando a Gregorio, un vecino jubilado que está aprendiendo solfeo y a tocar el saxo. Siento ser yo, la patrona de la música, la que diga que debería estar prohibido tocar instrumentos en casa (cuando no esté insonorizada, claro) sino se sabe tocar. No tengo ningún impedimento en que alguien de la pared de al lado me toque el "Claro de Luna" siempre que sepa hacerlo, ni que mi otro querido vecino me haga solos de batería de AC/DC. Pero lo de Gregorio supera los límites de mi salud mental y física. Cuando él toca yo ya no puedo ni leer, ni ver la tele, ni poner música... solo me queda dejar de respirar. Lo peor empieza cuando antes de tocar hace ejercicios de solfeo cantado: do-do-mi-sol-fa-mi-la-la-laaaaaa... ¡¡¡laaaa concha de tu puta madreeeeeeeee!!!. Esta parte además la gozamos solo su mujer y yo, ya que esto no lo oyen el resto de vecinos, y me entran unas ganas irrefrenables de llorar. Se trata de un señor de unos 70 años con voz temblorosa, y oírle me da una tristeza tremenda. Cuando ya ha hecho calentamiento arranca con el instrumento. Escalas una y otra vez, chirriantes a veces, demasiado agudas en ocasiones, y pocas veces va más allá de una escala. Esto se puede alargar unas dos horas por la mañana y otras dos más por la tarde. No es que roce el límite de lo soportable, lo ha sobrepasado con creces.

Durante el verano, tuvo más de una denuncia, la gente vive con las ventanas abiertas y ya no le aguantaban más a la hora de la siesta o a las 09:00 en punto de la mañana. Qué tesón tiene el hombre. Es infatigable. Se dedicó a llamar a las puertas de los vecinos preguntando si habíamos sido nosotros los que habíamos llamado a la guardia urbana. En el fondo le admiro, el tío va de frente y te dice que si molesta que se lo digas. Al final un día, a punto de cortarme las venas con papel Albal quemado, salí al rellano y llamé a su puerta. "Buenas tardes, Gregorio. Vengo a pedirle que busque una solución para su afición. Me gusta la música pero ya no aguanto más. Le propongo que se compre una sordina, o que toque de cara a un armario ropero con las puertas abiertas (eso amortigua un montón el sonido por increíble que parezca), o si quiere insonorice la casa... pero algo habrá que hacer", y mientras le decía ésto el hombre vio como me caía una lágrima mejilla abajo y luego ya arranqué a llorar sin reprimirme. Le miraba y solo veía a un payaso triste con peluca y la boca pintada hacia abajo. Veía al payaso más triste del planeta.

Finalmente, y pasado un verano infernal (Sinco me vió tan agobiada mientras oía por teléfono al aullador del saxo, que me vino a buscar al día siguiente para desterrarme de tanta tristeza), mis lágrimas hicieron mella en su corazoncito clown y se compró una sordina. La cosa ha mejorado ostensiblemente, pero cuando presupone que la gente se ha ido de vacaciones el hombre da rienda suelta al saxo libre. Estos días no han sido el puente de la Constitución o de la Purísima, yo he vivido los días de la Putísima. Todas las horas que he pasado en casa lo he hecho con el iPod a toda leche, para no oír nada y que no me entrara el instinto asesino.

Cuando ya me sentía a salvo del circo vecinal, el payaso regresó. Y eso no se hace Gregorio, no se hace.



PD: Suerte que el grandullón de Llibert Fortuny siempre me reconcilia con el saxo.

lunes, 12 de diciembre de 2011

TATTOO (three)

Miré, acaricié y reseguí con mis dedos los contornos de cada figura impresa en su piel, poniendo toda mi atención para recordar el máximo de detalles posibles. Se dejó hacer y noté que, aunque intentaba disimularlo, tenía cosquillas. ¿Quiere jugar?, pues jugaremos. Cuando decidió que había pasado la media hora que me había concedido para dicha misión (¿lo calculó mentalmente?) hizo una especie de silbido y suavemente dijo "Stop". Tocando el suelo fue localizando cada prenda que se había quitado y fue vistiéndose. Luego palpó el aire hasta dar conmigo y cogiéndome por las caderas volvió a darme instrucciones "¿Bien? Repito cuando estés lista llámame y volveremos a quedar". ¿Por qué esperar? Quiero seguir admirando ese cuerpo y narrarle lo que veo ahora, sin más dilación. "No, bien no. Hagámoslo ahora, por favor". Me plantó un beso en la frente y zanjó el tema, "ahora no puedo, y además prefiero que...", se quedó sin terminar la frase y ataqué, "qué prefieres, ¿ponerme nerviosa?, ¿putearme?, ¿tenerme en la palma de tu mano? ¡Venga hombre contesta y deja de mirarme con esos ojos de...! Oh no, joder perdona, no quería decirlo..." Dio media vuelta y se fue diciéndome "cuando salgas cierra de golpe, y no te preocupes".

¿Tres días es mucho o es poco? Para mí han sido una eternidad. Tengo que pasar una especie de examen y me entra la jodida ansiedad del que va a ser evaluado, esa sensación de no saber nada a pesar de haberlo interiorizado todo. ¿Lo dejo?, ¿sigo?. Mientras, mis dedos están buscando el contacto en el móvil y han pulsado llamar. Cógelo, cógelo, cógelo. Nada, no lo coge y tampoco salta el contestador.

Me tiene desesperada, enloqueceré si no me contesta. Toda esa información hirviendo en mi cerebro, necesito soltarla ya. No aguanto más, diez días es excesivo. Basta, me olvido y se acabó, no le llamo más. Que le jodan. Que me jodan. Que estupidez todo lo que ha ocurrido. Madura de una puñetera vez, no puedes ir por la vida de esta manera. Venga, vale, una vez más, si no consigo hablar con él paso de toda esta mierda. Cógelo, cógelo, cógelo... "¡Hola cielo!". Jodido mamón, ¿hola cielo?, ya te vale. No sé si mostrarle mi cabreo o seguir en mi línea y dejarle hacer. "¿Quedamos? Escoge un hotel y nos vemos allí". Vaya, esto mejora la situación, he encontrado a alguien a quien le gustan los bares de los hoteles, como a mí. "¿Conoces el Pulitzer? El bar es increíble. Podemos quedar allí cuando quieras". Oigo su entusiástica respuesta casi antes que la formule "Me encanta, buen lugar. ¿Vamos ahora?, pregunta por Vidal, Max Vidal. Nada de bar, cogeré una habitación". Tengo ganas de preguntarle por qué me ha hecho esperar tanto, por qué no contestaba a mis llamadas, pero solo asiento a su proposición, "¿ahora?, sí, vale". Muchacha ya no vale hacer marcha atrás.

"Un momento señorita.... uhmmmm sí, la suite de la 5ª planta. Puerta 508".
Creo que es lo más osado que he hecho en mi vida. Bueno no, me he ido muchas veces con desconocidos, pero puede que sea lo más excéntrico, eso sí. Un frío inmenso recorre mi espinazo, noto las manos heladas y la boca seca, esta situación me pone tanto como me asusta. Llamo a la puerta con los nudillos. Oigo pasos, pero la puerta no se abre. Coño, qué mala costumbre tiene de hacerme sentir impaciente e impetuosa. De nuevo oigo ruido y me abre la puerta. "Buena elección, me gusta este hotel. ¿No entras?". Estira el brazo hasta rozarme y le doy la mano para que me invite a entrar. De repente me asalta la incontinencia verbal, la que no consigo pasar por el tamiz cerebral, "mira Max, no puedo más con esto. No sé por qué te asalté en el metro por un tatuaje, no debería haberte llamado, mucho menos todavía debería haber ido a verte, me siento estúpida por haberte perseguido días y que me hayas estado ninguneando, y ahora... estoy nerviosa por estar siguiéndote el juego y..." Busca mi boca y la tapa con la mano mientras hace ssshhhhhh. "Para mí es importante. Ven", me tiende la mano y me lleva hasta los pies de la cama. Me hace un gesto para que me siente y luego me susurra "hueles a almizcle y rosas, y te aviso, esto me pone muy cachondo".

Ante mi perplejidad (almizcle y rosas, justamente la base del perfume que llevo) se aleja hasta el centro de la suite. Entra una luz cenital que ciega la vista, bueno, la mía. Una luz que lo inunda todo de un color ámbar haciendo que todo parezca irreal. Se recoge el pelo y empieza a quitarse la ropa mientras me da órdenes. "Quédate ahí, no te acerques. Ahora me quito la ropa y desde esa distancia tendrás que ir describiendo el mapa de mi cuerpo. ¿Lo ves bien?". "No, soy miope". Se ríe como diciendo es justo lo que quiero. "De eso se trata. Y voy a creerte y no te vendaré los ojos. Tienes que ir describiendo todo lo que recuerdes, me ubicas el dibujo en una parte del cuerpo y tú misma... describes motivos, colores, lo más detallado posible". Ahora mismo le propondría olvidar este ejercició y empezar otro juego más relajante, noto como están a punto de estallarme las sienes y el corazón ha subido a la altura de la nuez del cuello. Ahora mismo solo tengo ganas de cerrar los ojos y que él haga el resto.

...to be continued

sábado, 10 de diciembre de 2011

Día de setas

El botín en poco más de  dos horitas...depués cervecita, claro.
Martes 6 de diciembre en algún punto del Baix LLobregat. Después de mi arrebato matutino de "madre mía qué asco me da todo y qué ganas de aire tengo" me calzo botas montañeras y acudo a la llamada de la selva. En este caso se trata de un bosque mixto impracticable, estresante y cabrón, donde andas más pendiente de no escojonciarte por un terraplén o de no sacarte un ojo con un ramaje que de las setas que allí hay. Y las hay, claro, porque hay que estar medio zumbado o muy enfermo para meterse en esa montaña. Hace 3 años hubo un vendaval y hace 2 cayó una nevada de tres pares, con lo cual muchos árboles, la mayoría pinos, quedaron como si Godzilla y sus colegas hubieran hecho allí una rave pastillera, arrasado, impracticable.

Pero ahí estaba yo, con mi cestito cual inocente caperucita negra al acecho de todo tipo de hongos y, ya puestos, atenta por si aparecía algún lobo feroz y peludo (sí, los hombres tienen pelo desde que bajaron de los árboles, no me gustan los que se depilan y parecen el Kent de la Barbie, donde hay pelo hay alegría, sabido es).

La cosa no se estaba dando nada mal, suficiente para paliar mi mono "setil" y montañero,la necesidad perentoria de aire y olor a bosque, ese perfume a humedad y hongo que me pone tan perruna. Llanegues, fredolics, potes de perdiu, llengües de bou, rovellons, carlets, boletus....un festival, vamos.

A lo lejos oigo disparos de cazadores y una voz cercana:

Boletaire anónimo: ¡no muerdo, eh!.  
Sincopada: ¡vale,yo tampoco!.
BA:¡¿cómo va?!.
Sinco:¡va....¿por ahí?!.
BA:¡bueno...ya sabes...!.
Sinco:¡ ya...una temporada rara!.
BA:¡sí, yo llevo unos poquitos ná más...!.
Sinco:¡y yo otros tantos....! (estoy mintiendo, seguramente él también, el mundo boletaire es despiadado y cruel).
BA:¡lo que no veo son....!.
Sinco:¡no, no hay mucha cosa...! (seguimos mintiendo cuales bellacos).
BA:¡pues sí que....!.
Sinco:¡sí, sí, nada....!.
(Ninguno de los dos avanza en dirección al otro,es importante que nadie vea la captura).
BA:¡llevo unos que no sé si...!.
Sinco:¡uy, si no lo ves claro...! (podría asesorarle un poquito, pero eso implicaría dejar al desnudo mi cesto, y eso es inviable de todas todas, luego todo son preguntas).
BA:¡ya, ya...!
Sinco:¡mira que este año ya ha palmado uno...!.
BA:¡¡lo sé!....!.
Sinco:¡bueno, voy a ver si...!.
BA:¡vale, yo también voy a ver si....!.
Sinco:¡suerte y cuidado no te saques un....!.
BA:¡jajajaja, gracias, igualmente...!.


Y cada uno a lo suyo, sin decirnos nada de interés y sin mostrar trofeos, primordial. El mundo "boletaire" es un mundo de alimañas obsesionadas, somos tan sumamente recelosos que podríamos perfectamente ser una banda de masones, guardando secretos durante generaciones de localizaciones óptimas para una buena cacería. Una manada de enfermos, vamos.


Reglas básicas del buen "boletaire":


1-NUNCA digas a nadie dónde encuentras las setas. Excepciones permitidas: FAMILIA (la cercana exclusivamente), AMIGOS (mínimo 10 años de antigüedad, si no nada) y algún SER HUMANO al que pretendas impresionar y/o cautivar con tu sapiencia (léase también: te pone y pretendes un revolcón agreste y bucólico pastoril).


2-NUNCA vaciles ni enseñes tus piezas cazadas a menos de 20 km de donde han sido encontradas, de ese modo cuando te pregunten "¡¡¿de dónde has sacado ESTO?!!" podrás despistar moviendo los brazos como aspas de un ventilador a diestra y siniestra.


3-NUNCA dés coordenadas exactas ni tu nombre real en BLOGS de "boletaires" enfermos cuando decidas colgar alguna foto para atormentar a esas pobres almas (mi alias "Despista Nua", juego de palabras  con el nombre latín de la hermosísima y sabrosa "Lepista  Nuda", vulgarmente conocida como "Pie Azul", riquíiiiiiisima).


4-SIEMPRE lleva contigo (bolso, bolsillo, mariconera o riñonera hortera de los 80) la navaja de cazar (OPINEL, a poder ser). De cuántos apuros me ha sacado esa bendita herramienta, y no siempre en la montaña. Incontables, algunos inenarrables por inverosímiles.

Y ya de retirada casi me tiro en marcha del coche cuando veo dos pedazo de LACTARIUS SANGLIFUUS guiñándome el ojo desde un terraplen de la montaña. Bajo emocionada, trisco cual cabritilla, me agarro a unas raíces, casi me saco un ojo, me hago un agujero en los pantalones de terciopelo negro (shit), me meto una soberana leche, vuelvo a trepar y les digo para irles acojonando: "venid con mamá, pequeñajos....jajajaja". Al cesto fueron. 







viernes, 9 de diciembre de 2011

En construcción


Todos me decían, el tiempo, deja que pase el tiempo y te sentirás mejor. Eso es mentira. No sé quién necesita creer que el tiempo "lo cura todo". Constato que no es cierto.
Todos los días, semanas, meses... todos y cada uno de los minutos que no estoy con él, me parecen una pérdida de tiempo. Un dejar de construir el futuro. Un aumento de la desesperanza porque la distancia espacio/temporal ya evidencia que no hay vuelta atrás, que no es una simple pesadilla de la que despertaré, que los días pasan sin poder remediarlo y yo estoy sola, desesperadamente sola. Eso es lo que me muestran los días transcurridos, no juegan a favor sino más bien en contra.

Y mientras se va evidenciando en mi mirada que parezco un perro abandonado, trato de reinventarme agarrándome a ello como tabla de salvación. Ardua y complicada tarea, en la que hago trampas y poco a poco he vuelto a recuperar del armario la gruesa coraza protectora, para que no me invada el miedo que se está abriendo paso después de la tristeza. Me prometí no volver a esconderme, pero resulta tan sencillo parapetarse detrás de un personaje que me temo que he cerrado sine die mis partes más vulnerables.

martes, 6 de diciembre de 2011

Desármame con una sonrisa


Esta noche desármanos con tu sonrisa, desármanos con tu voz y tu guitarra, muéstranos de lo que eres capaz cuando juegas a ser un niño malo con tu abrigo largo y negro, cuando tus dedos violan nuestros oídos en riffs interminables y tus palabras golpean nuestro hastío aletargado. Por mucho que digan, por más que lo intenten, nadie puede quitaros el mérito musical. Sois buenos, pese a quien pese. Me la suda lo que opine el resto.

Empiezo a estar más que harta de tanta mierda con ínfulas, tanta prosa deprimente, vacía y ególatra, incluída la mía. De tanta gente desmotivada y triste que quiere cortarse las venas con la tapa de un yogur, que buscan la complacencia en personas que no conocen y que jamás verán. ¿Es que nadie es feliz por aquí?. Yo sí, con la cabeza bien alta.

Cuánta desmotivación, cuánta insatisfacción, cuánta mierda cantante y danzante. Qué ganas de ser protagonistas aunque sea de este patético mundo cibernético, qué superficiales nos estamos volviendo. Hay mucha gilipollez. Yo la primera. ¿A quién pueden importarle todas mis chorradas o las de los demás?. Mis amigos, mi familia y mi psicoanalista, esos son la realidad. Y la música. ¿Cuánto tiempo estamos perdiendo de vivir cosas auténticas?.

Necesito un chute de realidad en vena, decibelios atronando, emoción y devoción. Billy, lo quiero para ayer, ponte las pilas. Para mí, obviamente "Disarm" y como soy la que escribe la carta, me pones dos, añade "Mayonnaise". Para la Srta. Follen que sea un "Today", para la Lagarta una de "Bullet with butterfly wings" y para JF Sebastian un "Tonight, tonight". ¡AH!...y para nuestro adorado Santi Balmes, una de "1.979", que sabemos que le gusta. Hazlo y me postro y vuelvo al pueblo de rodillas y sin pantalones. (Chicas, información reciente, el Balmes no va a los Smashing....lástima).

"Disarm" es una de las mejores canciones que se han escrito. En mi vida pesa mucho. Desarmar con una sonrisa  es magia al alcance de pocos. Me atrevo a decir que de nadie. A lo sumo, la sonrisa pícara de Àfrica cuando se despierta por las mañanas y me dice que me quiere mucho. Lo demás, perdonadme amigos, mierda pura. Amén.

lunes, 5 de diciembre de 2011

TATTOO (two)

Ni quiero ni puedo esperar. Su propuesta me incendia, me da igual si parezco impaciente, me da igual parecer una acosadora, en realidad me da igual cualquier cosa porque solo puedo pensar en él y en lo que he visto. Si me lanzo a lo mejor tengo suerte y me cita hoy mismo. Me pongo la mano en el pecho y el corazón late histérico, descompasado y a toda prisa. Sí, para qué esperar, llamo hoy mismo... ahora mismo.

Deslizo mis dedos temblorosos por el teclado, 661261... ufffff!!! Espera, esto es una locura. Puede que no sea ni su número, puede que te haya tomado el pelo, pero es que no puedo quitármelo de la cabeza. Vamos, marca, pon la mente en blanco y déjate llevar. Estás loca, 661... muy loca, 261... pero no puedes parar, 848. Suena una, dos, tres, cua... "¡Qué ansiosa eres!". Noto como se ruborizan mis mejillas, como el corazón palpita más y más deprisa y tengo un nudo en la garganta que no me deja hablar. "Pero te esperaba. ¿Nos vemos?". Se me escapa la risa, encima el cabrón me chulea con humor negro. Me sobrepongo al nudo inicial, "Claro, veámonos donde quieras, cuando quieras..." Dios, qué mal estás. No sigas por ahí, te estás metiendo en un terreno complicado. "Estoy en la calle Verdi, número 22, ático primera. ¿Vendrás ahora?, supongo que no, que estarás en el trabajo y...". Le corto, "en 20 minutos estoy contigo". Apago el ordenador, termino el café de un sorbo, cojo la chaqueta, el bolso y le digo a un compañero que me voy, que me encuentro fatal, que nos vemos mañana, que no pregunte, que... joooooooooooder me tiembla todo.

Iré andando, es preciso que me calme. Busco el iPod en el bolsillo, tengo una canción en la cabeza, quizás si la pongo mi sangre vuelva a bombear con normalidad y deje de sentir ese inmenso calor en mis mejillas. Vaya, juraría que la tenía en la versión acústica. Sí aquí esta, suena...



"Hola he quedado con...", he estado a punto de decir con John Doe, suerte que a veces mi boca no obedece a mi cerebro. "Pasa, la primera puerta a mano izquierda. ¿Quieres dejarme la chaqueta?" No contesto, paso, voy directa a esa puerta que al acercarme veo que está abierta. "Noraaaaa no me pases ninguna llamada, cuando tengas que irte, hazlo. ¡Gracias!". Está ahí, de pie, apoyado en la pared, se ha recogido el pelo en una especie de moño. Solo han pasado unas tres horas desde que le he visto por primera vez y me sigue pareciendo... brutal. "¿Siempre eres tan puntual? Pasa, anda y cierra la puerta". Vacilo unos instantes, y me digo que aún estoy a tiempo de salir corriendo, pero mis pies no opinan lo mismo. Entro, mientras voy quitándome la cazadora y cierro la puerta con el pie. Dejo el bolso en el suelo, es una extraña costumbre, lo sé, y más si se comparte espacio con un ciego que puede tropezar, pero no puedo pensar en eso ahora. Tiro también la chaqueta al suelo y me pongo delante de él, lo suficientemente cerca para que pueda notar mi presencia, para que pueda notar mi aliento cuando le digo "¿Y ahora?". Hace como que me mira, saca un paquete de tabaco del bolsillo, enciende un cigarrillo y me lo ofrece. Lo agradezo y mientras le doy una calada él se enciende otro y me contesta, "ahora vamos a pasarlo bien".

Noto como se eriza todo el vello de mi cuerpo, incluso el que no tengo empuja desde debajo de la piel creándome un hormigueo nervioso. No sé qué debo hacer. Se supone que él guiará esta especie de juego, estoy en su terreno, él manda. Me cuesta no tocarle, le arrancaría la ropa para dejar todo su cuerpo al descubierto. Parece que me lea el pensamiento, deja el cigarrillo en el cenicero y empieza a quitarse la camiseta mientras con la punta del pie se descalza los zapatos. Me tambaleo hacia atrás hasta encontrar una silla que me frena y me puedo agarrar. "Eh, eso no vale, acércate". Retomo mi posición anterior y me busca con las manos hasta encontrar mis hombros y aprovecha para acercarme todavía más a él. "Así mejor, puedo hacer algo más que intuirte. Puedo olerte, tocarte, imaginarte... y tú decidirás si debo o no idealizarte" ¿Idealizarme él a mí?, definitivamente esto es de locos. Se desabrocha los vaqueros y deja que se deslicen por sus piernas. Levanta un pie y aparta el pantalón, luego levanta el otro y lo chuta. Menudo torso, menudas piernas, y los brazos... oooooooohhh my god!!! De pie sigue quitándose ahora los calcetines, con un equilibrio casi imposible, sin apoyarse, y con esa mirada ausente que se clava en mí. Los aparta con el pie y cuando creo que ya podemos empezar, se baja los calzoncillos dejando que caigan al suelo. "...Uuufffffff... eres una jodida e impresionante obra de arte". Suelta una carcajada ante mi comentario y con sus manos busca mi cara, repasa mis pómulos, mis labios, la nariz, baja por el cuello y resigue mis clavículas, luego me acaricia el pelo. "Me gusta el pelo rizado, está más vivo que el lacio. ¿De qué color es?", estoy a punto de engañarle para poder ser rubia por una vez en la vida, pero eso no está bien, "pelirrojo. No natural, pero pelirroja". Vuelve a acariciarme las mejillas, "Ja! Qué sincera eres, pero me habría dado cuenta, demasido suave para ser pelirroja. De hecho eres la persona más suave que he tocado jamás, y créeme, he tocado a muchas". Venga, para ya, me da vergüenza, yo he venido por ti, eres tú la octava maravilla, no yo. "Esta situación me pone nerviosa, déjame verte bien. ¿Cuándo quieres que empiece?". Busca con el pie los vaqueros y se los alcanzo. Saca de nuevo el paquete de tabaco y se enciende uno. "Puedes mirar, tocar, besar, babearme incluso, follarme no, porque solo voy a darte media hora. Luego me vestiré y un día, cuando tú quieras, me explicarás qué has visto". Esto no puede estar pasándome. "Oye no, es que... no, no puedo hacer eso". Se ríe mientras va haciendo tic-tac, tic-tac, con el dedo. "Ya lo creo que sí, tú puedes. Inténtalo. Lo harás, lo sé".

domingo, 4 de diciembre de 2011

OTOÑO

Las MASQUEPERRAS andan otoñales. Tanto corazón herido, tanto amor destruido, tanta realidad llamando a ls puertas de sus sueños idílicos.... Yo no soy una másqueperra auténtica. Me invitó la más perras de las masque, me añadió a la lista... y me convirtió en mucho más que perra.
ültimamente he leído furtiva cada una de las entradas, no he opinado (perra de mi), hec allado y he reflexionado. Y HE DECIDIDO:
Las másque están mustias, paralizadas y muy, muy, muy otoñales.
Y luego he pensado: y a la tercera birra he resucitado.
¿Qué precede a un gran otoño? UNA GRANDE PRIMAVERA
Y las másqueperras heridas resurgirán de sus cenizas y floreceran. Enterraran entre el susurro de las hojas caídas el sufrimiento de amores no correspondidos. Y el mundo se postrara a sus pies.
ESTÁN PREPARADAS, ESTÁN DEFRAUDADAS, ESTÁN INDIGNADAS: Por tanto: ESTÁN ARMADAS.
Libre Dios al mundo donde decidan arrasar

viernes, 2 de diciembre de 2011

DESVERGONZADA VERGONZOSA


Hace cuatro años, estando en Túnez de vacaciones, al entrar en el ascensor del hotel para bajar a cenar acosé, literalmente, a un argelino guapísimo que iba con una camiseta del Barça y con su mujer del brazo. Mi amiga, madre de familia y gran tímida, me pidió que me cortara un poquito. No pude cortarme, le tenía empotrado en la pared con la mirada clavada en sus ojos de árabe. Su mujer no daba crédito y supongo que bajar las seis o siete plantas con una tipa que le está haciendo una radiografía a tu marido, no debe ser cómodo.
No abrí la boca, no dije nada, solo lo tuve placado contra el espejo del ascensor ignorando a su pareja. Noté como una especie de rayos gamma que salían de mis ojos y que me empujaban irremediablemente a no poder parar de desear a ese hombre.
Luego descubrí que se alojaban en una habitación un piso más abajo y que podía verles desde la terraza de la mía. Pasé auténticos momentos de voyeurismo, pero esto ya es otra historia.
Esto me ha ocurrido alguna vez más, quizás la situación más violenta ha sido ésta, hasta hoy.

Finalmente, y después de un mes, hoy volveré a ir en moto. Detesto profundamente ir en metro, pero me ha cundido mucho, incluso me ha permitido poder escribir ficción. No está mal mezclarte con la gente de vez en cuando, bueno, excepto con los que les huele el alerón ya desde primera hora de la mañana.
Así, hoy he cogido el metro más contenta sabiendo que sería el penúltimo viaje. No suelo sentarme aunque haya asientos libres, tengo una pituitaria hiperdesarrollada que me mete en bretes y hay olores que me dan náuseas, incluso algún perfume. He subido al vagón y me ha quedado de pie, cogida de una de las barras centrales, pensando en un marrón que debía solucionar solo llegar al curro (misión cumplida, caso solucionado) y como siempre, con la música aislándome del mundo.

Todo normal, hasta que he notado como mi cabeza giraba a lo niña del exorcista. Una fuerza poderosa me ha impulsado a mirar a mi espalda. Y ahí estaba él, una copia exacta, mismo pelo, mismos ojos y mismas gafas, idéntica nariz y esos labios carnosos... pero sin tunear. Idénticos, pero éste era en blanco y negro. Sin tattoos, sin dilataciones, sin piercings, blanco, sin sustancia. He avanzado los 50 metros que debían separarnos y he vuelto a notar, como aquel día en el ascensor, que algo me lanzaba hacia él sin yo poder hacer nada más que mirar, escudriñar y sentir como la vergüenza me rebienta las mejillas. Aún así no puedo parar.
Estaba sentado, sin lectura, sin música, como un cordero al que llevan al matadero, esperando llegar a destino. Me he posicionado delante suyo, de pie, escudriñándolo desde arriba, sin poder parar de hacerlo. Notaba su incomodidad, pero por más que quería girar la cabeza o desviar la mirada, no he podido. Ha tenido que aguantar ese agobio durante 9 paradas.

Siento mucho haberle incomodado, siento no poder controlar estas reacciones, detesto que salga de mi ese descaro, yo no sería capaz de aguantar una mirada tan insolente como la mía.
Esta tarde recogeré la moto, pero creo que volveré a bajar al subsuelo cualquier día. Es un buen sitio para soñar despierta.

PD: Los ojos de la foto, no son los míos.

jueves, 1 de diciembre de 2011

HERMANOS (adenina, citosina, guanina y timina)


Malos tiempos para mi lírica de estar por casa, quizás debido a llevar siete días viviendo en un congelador bajo una espesa y persistente niebla lo menos parecida a la de Boris Vian.

Hermano, desde que hace unas horas he leído tu increíble "Son para la vida" tengo un nudo en el estómago y una mezcla de rabia y tristeza unida a otra de amor y exaltación.

Cuando en "Solanáceas" enumeré mi exigua herencia olvidé citar aquello que más nos ha dado y quitado en nuestras vidas, aquello que nos ha enseñado otros valores aún no aprendidos por no sernos necesarios hasta que nuestro sobrino fue diagnosticado y quisimos en manada despertar de una pesadilla: el gen de la Atrofia Muscular Espinal.

Saberse de repente frágil y humano, porque ningún dios ni héroe fueron jamás en silla de ruedas hasta el Olimpo ni tampoco podrían entrar con ella en una cabina telefónica para vestirse unos ridículos calzoncillos por encima de los pantalones para salvar el Mundo, o a la Chica o a un gatito subido a un árbol.

Pero ÉL lo es.

Y vosotros, hermano y hermana, sois mis dioses. Damos asco de tanto querernos. Es verdad,ninguno somos ya los mismos desde el día que la bomba H estalló en el corazón de nuestra familia. Creo, no, sé, que somos más grandes.

Nos tenemos y juntos somos más fuertes que cualquier gen cabrón que se nos presente.

Qué fortuna haber compartido ADN con vosotros y una vida entera...y lo que nos queda.

(Bros, tengo tus cd's de Marisa Monte...aún (ejem)...te voy a dedicar una suya, que a los dos nos gusta mucho, porque, como tú bien has dicho, lo que importa es el HOY).(Y por cierto, pensaba yo, ¿qué tal una incursión montañera el martes que es fiesta y estoy por la city?).



miércoles, 30 de noviembre de 2011

TATTOO (one)

Absorta, con la mirada perdida en ningú punto, con la música sonando directamente dentro de mi cabeza, voy viendo pasar las paradas, fijándome en la gente que sube y baja del vagón. Subo el volumen un poco más, me gusta que la música sea ensordecedora, que me aísle completamente del exterior. No quiero oír las conversaciones, prefiero imaginarlas. Observar e imaginar.

Mis ojos deciden fijarse en alguien que sube en la quinta parada de mi largo trayecto. Tiene un físico increíble, un pelo precioso, las manos muy grandes, no es demasiado alto (me pone nerviosa la gente alta, me hace sentir muy pequeña), no es demasiado fuerte... es brutal. Termina la canción antes de que se cierren las puertas y oigo el "clec-clec" que hace su bastón al topar con las barras y asientos. Me despista, no lleva gafas y tiene los ojos vivos, parece que mira y ve, pero lógicamente no es así, ¿quién iría con un bastón de ciego si no lo fuese?.

Ese portento de hombre se abre paso entre la gente que ha entrado al mismo tiempo que él. Vamos en un vagón antiguo, de los de cuatro asientos en reunión (como yo les llamo), o sea dos van de cara en dirección al destino y los otros dos van de espaldas. Sin vacilar busca sitio, lo encuentra y se sienta frente a mi en diagonal. Mmmmmmhhhh... es alguien que en algún momento de su vida ha podido ver. Puede que tenga retinosis pigmentaria, apostaría que sí, conozco bien esta enfermedad en la que se va cerrando el campo de visión hasta que desaparece la misma.

Dobla el bastón en cinco partes y se lo pone en el bolsillo de la cazadora, luego echa la espalda hacia delante y se la quita. No sé si estoy soñando o mis legañas me traicionan pero este hombre lleva una obra de arte en su cuerpo. Debajo la camiseta de manga corta asoma un tatuaje que parece un lienzo. Me incorporo acercándome, sin darme cuenta, para verlo mejor. Lleva tatuadas ambas mangas, y del escote sobresale el dibujo hacia el cuello y sigue por la nuca y por detrás de las orejas. Permanezco como hipnotizada observando esos brazos. Sé que aunque no me ve con claridad ha notado mi mirada, se remueve en el asiento, me enfoca, me guiña un ojo y me sonríe. Dudo entre devolverle la sonrisa o tirarme a su cuello. No haga ni lo uno ni lo otro, sigo mirándole embelesada.

No sé qué órgano mío puede ser el responsable de segregar la osadía que me lleva a tocarle la rodilla y preguntarle "¿quién te ha hecho esta maravilla?". Inmediatamente me doy cuenta que no puedo oírle aunque él mueva los labios porque yo sigo llevando la música a un volumen ensordecedor. Me arranco los auriculares y puedo escuchar el final de la frase "...quizás no veo muy bien, pero oigo estupendamente". Me disculpo por el alto tono que habré empleado. Vuelvo a insistirle, ahora más bajito, en que es precioso y le pido a la chica que va sentada a mi lado si es tan amable de cambiarme el sitio. Con desgana accede, aunque creo que se está acordando de mis antepasados porque va cargada y le molesta moverse. Por fin, ya le tengo enfrente, rodilla con rodilla, y clavo mis ojos en cada centímetro visible de su piel tintada.

Recibo una explosión de sensaciones, me apetece tocarle, subirle las mangas, quitarle la camiseta, poder ver todo el dibujo entero, quiero preguntar, mirar... necesito que me mire. "¿Te molesta si me acerco"?, niega con la cabeza. Le cojo una mano para estirar el brazo y se deja hacer. Nunca he visto unos colores más bonitos en la piel de nadie. "Perdona, antes no he podido oír tu respuesta, ¿dónde te has hecho ésto?", mientras con la punta del dedo voy resiguiendo la silueta del antebrazo izquierdo. "En Japón". Levanto ahora su brazo derecho, y alucino con la simetría del dibujo. Tengo que separarme de él para que pueda pasar la señora que iba sentada a su lado, y un chico aprovecha para sentarse en el sitio vacío. Quiero verlo entero, pero mientras dudo en pedírselo oigo como el muchacho que acaba de sumarse al cuarteto le dice: "joder macho, este tattoo mola que te cagas", a lo que él responde con un "sí, no está mal". Ahora sí le sonrío y sé que él me ve sin verme.

No quiero que llegue mi parada, no quiero que él baje, no quiero que desaparezca sin más... Me fijo por si hace algún gesto que me indique que se prepara para bajar, nada. De nuevo junto mis rodillas con las suyas, me incorporo hacia delante y separo levemente la camiseta de su cuerpo para poder mirar el interior desde arriba, desde el cuello, "¿puedo?". Asiente con la cabeza y coloca sus manos en mis mejillas, "¿puedo?". Le acaricio una de las manos dándole a entender que sí. No tengo palabras para describir lo que se esconde bajo esa tela.

"¿Has visto alguna vez lo que llevas tatuado?". Sonríe maliciosamente. Se pone una manga de la cazadora y me dice: "apunta 661261848". Se pone la otra manga. Se cierra la cremallera. Saca el bastón del bolsillo y mientras lo abre me da un golpe en la pierna y me suelta un "Tú me lo contarás". Se sitúa en la puerta y baja.

Un día más llego tarde, llevo tres paradas de más. Me pongo los auriculares y decido seguir el trayecto mientras suena esto...



...to be continued

lunes, 28 de noviembre de 2011

ANÓNIMO (II) y fin....


Ya ni me acordaba de ti.
Suena el móvil y veo en la pantalla número desconocido. Táctica de ataque:

- creoqueteestásequivocandodenúmero
-piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii

Me cago en tus muelas, no me cuelgues!. Almenos he podido decírtelo. No soporto que alguien se esté perdiendo este amor loco y furtivo por un error, por un simple número mal marcado, o solo por una cifra mal puesta. Ella merece recibir estas llamadas.

Suena de nuevo. Descuelgo pero no digo nada.

- Ya lo sé.
- Entonces... ¿por qué....?
- ¡Calla! ¡Cállate!
- Eeeehhhhhhh, pero bueeeeeno!
- Perdona. Déjame hablar. Lo sé desde la primera llamada, me di cuenta que había marcado mal cuando colgué. Pero me gustó. No había vuelto a llamarte porque he estado de viaje por trabajo.
- Podía haber sido un tío, una vieja, una miedosa paranoica...
- Ya. Me gustaba tu silencio. No me preguntes por qué, pero tenía la certeza que eras una mujer. Me has ido cogiendo el teléfono, me has seguido el rollo.
- ¿Mi silencio? Pero si no me dabas tiempo a decir nada. Te recuerdo que hace un segundo me has hecho callar.
- Perdona de nuevo.
- Bueno, pues nada, ahora ya está. Un placer haberte entretenido y que haya suerte con ese amor.
- No, no, noooooo... Quiero seguir llamándote.
- Ahora ya no tiene ninguna gracia, ya no hay intriga.
- Es que no tenías que haber dicho nada. Me gusta imaginarte, sí creo que voy a seguir llamándote.
- Mira... haz lo que quieras. Déjame hacerte una pregunta, ¿de dónde eres?, ¿desde dónde llamas?
- Mmmmmmmhhhh es que si te digo esto...
- Vale, pues nada, adiós.
- Soy de Vitoria y estoy en Vitoria.

Vaya, esta respuesta ha sido peor que un chute de penicilina de la que soy alérgica. Mira que hay sitios en este mundo y tenías que ser de una mini provincia que me trae demasiados recuerdos. Por un momento pienso que lo has dicho para putearme, que sí me conoces y has empezado tu cruzada para joderme. Pero menuda tontería de pensamiento...

- Me gusta cuando te quedas así y solo oigo tu respiración. ¿Te pasa algo?
- ¿Cómo te llamas?
- Iker
- Me estás engañando.
- ¡¡¡¡Ahí va la hostia!!!! No.
- Jajajajaja, vasco sí eres. En serio, que ya está "game over".
- No. Te llamaré más.
- Pues hazlo desde un número en el que yo pueda localizarte.
- No. Bueno, no sé... ya veremos. Dime tu nombre.
- Ni hablar. Ahora la anónima soy yo. Cómo cambian las cosas ¿eh?
- Vaaaaamos. Yo te lo he dicho.
- Tú has llamado a mi puerta, yo no. Así que es de educación presentarse. Por cierto, me gusta tu voz.
- Te llamaré. Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiip

Qué lástima, con lo que prometía esta historia. Prometí contarlo si pasaban más cosas. Siento que no haya tenido más glamour.

¡¡¡Eeeeeeeeso es todo amigos!!!

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