sábado, 8 de febrero de 2014

Febrero ataca de nuevo...y me pilla en bragas

Que lo borren. Que lo borren de una puta vez. Quiero que este mes desaparezca del calendario. Que exista un lobbie podoroso de científicos que tome la decisión de aniquilarlo. ¿Quién iba a echar de menos estos estúpidos 28/29 días? Si cada tres años hay personas que están desubicadas, que por no tener no existe ni su fecha de nacimiento.
Para mí solo es una sucesión de días necrológicos. El mes más frío del año y la antesala de que por mí también pasan los años, mientras voy celebrando los vacíos que este mes de mierda ha ido dejando a mi alrededor. El mes de cumplir pérdidas: día 2, diecinueve años de vacío; día 8, diecinueve años de vacío; día 9, nueve años de vacío...y a pesar que son muchos los años transcurridos me ha pillado de bajón, ha sido como ¡¡¡¡joooooooderrrrr si no están!!!!!

Ocho años del diagnóstico que cambió mi vida. Ocho largos años vividos como si no existiera un mañana, luchados como una gladiadora, rodeada de tantísima gente que ha luchado por sobrevivir a lo mismo, sin conseguirlo.
No seguí nunca la carrera periodística de Tatiana Cisquella. No sé de qué iban sus programas de radio, creo haber visto solo un programa de televisión que dirigía y conducía (Summa positiva), pero conocía su existencia. La conocí en una sala de espera de un gran hospital, el mes de febrero del año 2006. Yo no sabía quién era, ella iba a una revisión y tenía 28 años y una alegría en el rostro que transmitía mucha luz. Yo iba a que me dijeran cómo se llamaba el tumor que precisábamos erradicar. Mi rostro, supongo, que transmitía todo lo contrario, opacidad y preocupación. Tenía 36 años.
Hablamos. Me habló. Me dijo que teníamos mucha suerte de haber nacido en el siglo pasado y de haberlo hecho en este primer mundo. Me dijo que viviríamos para contarlo a nuestros nietos.

A pesar de haberla conocido, durante todos estos años no he tenido interés en seguir su trabajo, pero sí he conocido su evolución porque la contaba abiertamente. El jueves por la mañana supe que había muerto. La noticia me pilló en la ducha y de repente el agua me pareció helada, muy helada. Pude escuchar mi voz bajo el agua diciendo "puto febrero de los cojones". Sí, ya lo sé, todos vamos a morirnos un día u otro, no lucho contra lo inevitable, y convivo francamente bien con la muerte. No me asusta. Siempre he tenido la suerte de poder hablar abiertamente de ella, sin tabús, incluso sin rechazo. Pero llega un día que te pesa. Y con desconcierto no sabes si lo que te pesa es la vida sin los que ya no te rodean, o la sensación que cada día es un día menos para ti, también.

Cada inicio de año me pasa lo mismo. Arranco la primera hoja del calendario y sé que me esperan unos cuantos días de desasosiego y me entra un vértigo horrible y me inunda el miedo a seguir sumando deserciones. Porque al fin y al cabo mi vida se trunca un poco con cada uno de ellos. Y cuando la melancolía pasa me sobreviene la rabia y las ganas de mandarlo todo a la mierda y vivir muy rápido. Tan rápido que no me dé tiempo a pensar, ni a reaccionar, ni a vivir con miedo.

Quiero dos marzos, dos agostos o solo once meses, ¡qué más da!.
Puto febrero. Que lo borren.

8 comentarios:

  1. Quien sabe? A lo mejor éste febrero te pasa algo bueno. O incluso muy bueno. No para que elimine el recuerdo de todos los febrero malos, pero al menos para que empiece a equilibrar el balance. O para que algún día puedas decir: Pues alguna cosa buena también me pasó en febrero.
    Yo tengo la suerte de no haber perdido a nadie aún, nadie demasiado directo, con lo cual todo eso de :te comprendo, sé lo que sientes y tal.... Pues eso no te lo puedo decir, lo siento.
    Pero si por mi parte pudiera hacer algo porque este febrero fuera el primero de muchos febrero buenos, lo tienes.
    Y qué demonios, que siendo negativa tampoco consigues nada.
    Ksss miss K

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  2. Otra mala noticia: a partir de cierta edad, ya somos mayores para vivir deprisa deprisa.

    Hay que ir rehaciendo el puto cubo de Rubrick una y otra vez.

    La buena noticia es que si se quiere, se puede.

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  3. Yo también quiero que borren a febrero del calendario. Aquí en la Costa del Sol siempre hace un frío increíble... más que en enero.

    Saludos desde www.malagasensual.blogspot.com

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  4. Desde luego que cuando muere gente taaaan joven ... hosti. Es como una patada en el estómago.

    Los días de bajón están ahí ... te atrapan y no puedes remediarlo (qué te voy a contar yo). Dejar pasar el temporal a espera de que llegue la calma. Y ahí estamos las otras para lo que quieras.

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  5. Lo mejor es que, como todo, pasa. Y ahí estamos, que los meses pasan y vuelven a llegar. Y eso no es mala señal, no. :)

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  6. WOOOWW!!! pues entro a Blogger y me lo encuentro petao de borradores y me entra el subidón!!! Puede que febrerillo sea un mes chungo, depende, como todo, pero por suerte es cortito y antes de que se acabe estaremos viendo a The Hives en amor y comunión...¿qué más se le puede pedir?

    Mare meua...¿será que al fin hemos recuperado inspiración? EL cuarto aniversario pasó inadvertido, pero sabe dios que el CINCO es un buen número y que le sacaremos partido como las Másquepirrs que somos.

    Kisses, darling grinder grijander Kittjeligüés.

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  7. Immigraniada (We Comin' Rougher)15 de febrero de 2014, 22:42

    eh-eh, oiga, que a mi el único consuelo que me queda es cumplir años y saber que mi adolescencia queda cada vez mas lejos... y yo los cumplo en febrero!

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