
25 años después, esa tensión
sexual no resuelta los reúne de nuevo. Durante esos años no se
separaron del todo, cada uno con su vida, sus circunstancias… pero
siempre había un momento para llamarse, escribirse, verse…
Siempre ha habido una conexión
especial, y ahora, no sé bien bien porqué, los dos hemos querido
volver a encontrarnos y retomar aquel asunto pendiente.
De momento,
el encuentro sexual se limita a mensajes, fotos y calentura general. Pero si la cosa continua, tengo serias dudas de donde acabará. Y
aquí viene el problema...
Mis dos yos se enfrentan...
El adolescente:
travieso, fogoso y despreocupado, contra el maduro: fiel, cabal y
coherente. Uno desea ser transgresor, disfrutar, sentir y gozar sin
preocuparse del qué pasará. El otro me atormenta con sus principios
de fidelidad y consecuencia.
Pero están condenados a entenderse
porque sé que tarde o temprano querremos poner en práctica todo lo
escrito.
Estoy estupefacta....no digo más...
ResponderEliminarSiempre he creído que las cosas que se dejan a medias tarde o temprano deben concluirse...demasiao que lo sé.
El resto de mi opinión te la doy en privado.
Estupefacta del tó.
Kissesssssss, alambicada amiga. T'estimo, déjate fluir.
Es un asco enfrentarse a esas disyuntivas.
ResponderEliminarUna que te dice que no, que no debes.
La otra que te dice que adelante.
Y ese deseo... ese maldito deseo...
Un beso.
Si ocurre sin forzar la situación, acaba bien salga como salga, pero no en cuanto repitas.
ResponderEliminaruuuuuuuy querida MasDamm, soy la menos indicada para aconsejarte. Ya sabes lo que pienso: la vida solamente es una. Si el cuerpo te pide cosas ... es por algo.
ResponderEliminarUn besito. Quiero birras.