martes, 10 de abril de 2012

Los ojos del jaguar


Una profecía Maya se cierne sobre nuestras cabezas, parece ser que este año se acabará el mundo antes de que podamos empotrarnos los turrones. No paran de repetirlo y siempre acompañan tamañas sandeces con imágenes de las pirámides de TIKAL.

Entonces me asaltan los recuerdos, se me retuercen las tripas y respiro hondo por haber sobrevivido allí a mi propio apocalipsis. Si no palmé en aquella selva puedo superar profecías y bombas nucleares. Sólo quedaremos los alacranes, las tarántulas y yo.

Dos días antes de adentrarnos en el Parque Nacional de Tikal, pura selva tropical, pillé un mortífero retrovirus que andaba causando muertos por todo el país. Aún así, intrépidos insensatos, cargamos mochilas y una minúscula tienda de campaña con la romántica idea de pasar, al menos, una noche en la selva. Yo no las tenía todas conmigo, claro está, pero la cabezonería infinita de L., compañero infatigable y terco de aventuras, me hizo resignarme cual corderillo que llevan al matadero.

Cualquiera que haya estado en la selva lo sabe: el calor y la humedad son asfixiantes, te ahogan, y las picaduras de todo tipo de insectos, incluidos mosquitos armados hasta los dientes de malaria e inmunes a cualquier repelente que te pongas, sobrevienen en tu piel en menos de cero coma una milésima de segundo.
Si a esto le añades un virus cabrón destroza-estómagos-febril, la experiencia es casi mística y puedes alucinar más que con un mal tripi. Doy fe.

El gigantesco P.N. de Tikal ofrece todo tipo de posibilidades turísticas, desde hoteles de lujo con aire acondicionado para bolsillos repletos hasta una cutrísima zona de acampada junto a la vegetación selvática para intrépidos arrastrados. Ahí estábamos nosotros, solos, decididos a vivir aquello aunque fuera lo último. 

Llegamos a mediodía y plantamos nuestra ínfima tienda, de esas que tienes que entrar arrastrándote cual anélido (literal) y ponerte de lado, porque SI NO no cabes.
Mi cuerpo era incapaz de retener más de un minuto cualquier tipo de ingesta, sólida o líquida, y creo que me había metido Fortasec e Ibuprofeno hasta por vía nasal como para sanar a un elefante. Ni por esas. 

No recuerdo haber sudado ni pasado más calor en mi vida, ni caminando por dunas amarillas, ocres y rosas y desiertos varios. La fiebre iba en aumento pero habíamos perdido el termómetro en vaya usted a saber qué orificio corporal y de quién, así que opté intentar relajarme para poder estar mejor al día siguiente y ser capaz de patearme todo el parque, sus selvas y pirámides.

Entre temblores y delirios tengo fresca una frase que escupí (creo que con rabia) a L.: " por favor, tío, si mañana estoy así, ponme en un avión y mándame para casa, que de ésta no salgo"... se rió, como siempre. Me cagué en todo, sabía que, a no ser que estuviera casi muerta me quedaban aún diez días en Guatemala y me los iba a comer enteritos. Arrastré aquél maldito virus hasta pasados quince días en casa, el médico del pueblo amenazó  con mandarme a la sección de enfermedades tropicales de Barcelona.

La vida nocturna en la selva es casi tan ruidosa como la diurna, con la diferencia de que durante el día puedes intuir y ver miles de animales entre ramas, hojas, maleza y vegetación. Por la noche sólo puedes imaginar e intentar vislumbrar algo cuando los ojos se acostumbran a la oscuridad, y eso juega muy malas pasadas, sobre todo si estás delirando y febril.


Hay miles de animales allí, algunos ya muy acostumbrados a la presencia humana. Infinidad de aves, insectos, arañotes, monos, monicos y monetes, reptiles.
Los monos aulladores tenían una juerga día y noche que me rio yo de Benicássim y para postre dicen (dicen) que aún queda algún jaguar por las selvas de Guatemala.
Acabáramos.....a media noche, en pleno subidón delirante y asfixiada, me arrastré gusanamente a la hierba, en vano, el calor era insoportable tanto dentro como fuera de la tienda de campaña y mi temperatura corporal ya no era de este planeta, así que ni revolcándome en nieve virgen habría mejorado mi estado de confusión y agobio vital.

Me senté frente a la vegetación mirando fijamente hacia ella y en pleno delirio vi dos lucecitas brillar entre el follaje, observándome. Pegué un salto inaudito en mi persona y desperté asustadísima a L. gritándole en la oreja como una posesa "¡¡un jaguar, un jaguar, ahí fuera hay un jaguar!!. ¡¡Era un jaguar, os lo juro yo lo vi!!.

Os lo puedo asegurar, creo que es la vez que he pasado más miedo en mi vida, terror, diría yo. L., parsimonioso y resignado salió a ver y dio un bote cuando vio aquellas dos lucecitas brillando, mirándonos.... al cabo de un instante aparecieron dos más, y más, y más... . Debía ser algún tipo de insecto que brillaba en la oscuridad, porque en cinco minutos aquello estaba plagado de luces y no creo que hayan existido tantos jaguares en el mundo ni en sus mejores tiempos.

Pasé tanto miedo que se me quitó la tontería de golpe, dejé de temblar sin más y al día siguiente, aún con fiebre y hecha fosfatina, pude recorrer la alucinante selva de Tikal y postrarme ante la belleza de toda aquella ciudad imperial Maya. El espíritu me acompañó, pero mi cuerpo no era de este mundo, ni lo fue en muchos días.

Los jaguares sólo los he visto en fotografías y documentales, y doy gracias.

Arrastré el retrovirus 25 días en total, y aquí estoy, fresca como una lechuga. Creo.

Con apocalipsis a mí....¡anda ya!.



32 comentarios:

  1. Oye, por internet no puedes contagiar verdad?
    A ver si resulta que aún...

    No he estado en la selva y después de leerte prometo que no estaré.

    Besos.

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    1. Pues no sé, Toro, yo diría que ya estoy recompuesta, de eso hace unos años, aunque creo que algo de espongiforme se me quedó el cerebro... poder admirar una selva en todo su esplendor bien vale unas cagarrinas malas, te lo puedo asegurar. Nunca he visto árboles tan altos y tan grandes, es alucinante.

      Kisses.

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    1. ¡¡Claro!! es la mía después de aquellos 25 días... digna de la Zombie Walk de Sitges.

      Kisses.

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  3. sinto ser un borde, pero nunca os comprenderé a vosotros, los aventureros.
    un saludo

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    1. No creo que seas un borde, simplemente va a gustos. Yo, más que aventurera, soy viajera. Lo que pasa es que a veces, viajar con poca pasta, se convierte en una aventura y otras en una desventura. Creo que he corrido más peligro en cualquiera de las ciudades europeas que he visitado.

      Kisses.

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  4. La jungla más recóndita en la que he estado ha sido un antro de mala muerte a altas horas de la noche, o tempranas de la madrugada, en plena Ruta del Bakalao. Se sobrevive.

    No me acordaba del fin del mundo, este año paga a Hacienda su p**a madre.
    :)

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    1. ¡Di que sí, Sergio!. Si vamos a palmar todos a final de año es buen momento para empezar a desfasar sin parangón ni freno...voto por ello.

      Kisses.

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  5. Yo no daba un duro por ti Sinco, mira estuve en la selva Lacandona por el 94 y lo pasé mal, humedad, sensación de claustrofobia constante, calor,no quiero pensar en tu estado, si hubiese estado allí seguramente te hubiera rematado, pero con la mejor de las intenciones y de buen rollo,todo muy delicado, como quien no quiere la cosa, para no hacerte sufrir y luego tan amigos y nos hacemos unas cañas y unas hierVas como si nada hubiera pasado, tú ya me entiendes...
    Un beso.

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    1. Gracias, chato, yo también te quiero mucho....Lacandona en el 94 debía estar muy candente, tú ya me entiendes. Si me das matarile pocas cañas y hierVas voy a poder compartir contigo.
      México es una de mis asignaturas pendientes, me han contado maravillas de la selva de Palenque, sus hamacas y sus setas, habría que pensar en ello (tú y yo allí palmábamos en 24 horas, fijo).

      Kisses.

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    2. para eso fui pero del subcomandante Marcos ni un pelo vi. Ya te contaré , como lo del libro del Monzó, o mejor te lo cuento cuando nos veamos para la cata hiervistica. No tiene desperdicio...
      Te quiero mucho noia.

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    3. Cualquiera ve ná jarto setas, que nos conocemos algo...se te está acumulando el trabajo, Bocón, mucho blablabla, pero..... .

      Vesos.

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  6. joer, qué momentazo, un encuentro con jaguares... wow! lástima que te pusieras mala en guatemala, aunque leyéndote así, fragmentariamente, revolcándote en la nieve, el follaje, los ardores... cualquiera diría que sufriste mucho!

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    1. Qué jaguares ni qué pollas, mestre!!, aquello eran insectos o flipes debidos a la fiebre, nunca lo sabremos.
      Sufrí, sufrí, te lo puedo asegurar, pero mala hierVa nunca muere...

      Kissesssssss!!!!!!

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  7. La verdad es que con tu descripción lo he vivido. Creo que con tanto mogollón la selva no es para mí, más que por ojos de jaguares por eso que dices de las constantes picaduras de mosquitos, eso me sobrepasaría aunque me encantaría visitar Tikal. Kisssses.

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    1. Lovely Johnny, ¿qué pasa con tu blog, que nos tienes abandonados?.
      La selva es alucinante, deberías verla, tanta naturaleza abruma.
      Con los mosquitos siempre me toca lidiar, he provado todo tipo de repelentes y siempre pillo, por suerte nunca he cogido la malaria, pero aún no sé ni cómo... .

      Kissessssssss!!!!!!!!!

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  8. Estoy seguro de que un jaguar te miró.
    Tendrías que escuchar a los lugareños y su relación con estos felinos.

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    1. Pues no sé qué decirte, Bixen, bueno, sí, que tu nick siempre que lo leo, me trae a la cabeza tetazas enormes, no me preguntes por qué.

      Kisses.

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  9. Jamía, qué sinvivir. Eso te pasa por viajar con Leónidas rey de Esparta. Ya os imagino, a él partiéndose y a ti renegando a grito pelado entre fiebres y tembleques ...

    Lo del Apocalipsis tendría que ser una excusa más para vivir este año como si fuera el último. Y el que viene ya buscamos otra, si eso.

    Petons, reina mora

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    1. Ya te digo, tía....si es que no aprendo. El joputa es capaz de subirse el Himalaya con dos barritas de muesli y cuatro aceitunas, ¡¡Esparta ha vuelto!.

      Este añito no nos pinta nada mal, si lo sobrevivimos quemamos el que viene, ya si eso....

      Kisses, reptiliana (recomponiéndome aún de tanto comeL y bebeL el fin de semana, argh...).

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  10. Querida, el problema es que no tenías ahí ninguna alma amiga que te advirtiera de los abusos de alcohol y sustancias al grito de "Cuidadíiiiiin, que esto pega!". Y claro, luego se confunden las luciérnagas con ojos de jaguar.

    Estoy desbordada de tooooooooooo, no puedo escribir ni una chorrez.

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    1. Eres mala, Muriel
      Muy mala
      Mañana te dejo sin chupitilios

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    2. Totalmente de acuerdo, darling Kitty, la tía me lo dice con lengua de trapo papa mediante...¡¡¡jhuiiidadínnn je ejtooo peeegaaaa!!!.., como pa hacerle caso, así salí yo del garito. Bueno, todos, creo recordar.

      Kisses, reinas moras.

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    3. ¿Mala?
      ¿Has dicho sin chupitilios?
      Noooooooooo cuidadín que vendré del dentista y necesitaré alcohol, litros de alcohol que corran por mis venas, Salamandraaaaaaaa

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  11. Una nueva forma de turismo, sin duda.

    Ya imagino el anuncio:

    "Tenga una experiencia cuasi-mística a base de fiebre por encima de 39,5ºC..."

    Tuviste suerte, debo decir, si la cosa quedó en lo que has explicado. Te la jugaste mucho. Estoy seguro que de tener alguna otra enfermedad de base, no habrías salido de aquel parque nacional.

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    1. No soy ningún dechado de salud, me cuido más bien poco o nada, pero mira, a veces la genética no es tan cabrona como nos merecemos.

      Te puedo asegurar que sufrir me gusta CERO O MENOS QUE CERO, pero aún así hay veces que no toca otra...

      Kisses

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  12. Qué mal lo tuviste que pasar... creo que es de esas situaciones que con el tiempo relativizas porque estabas tan jodido que es difícil recordar una sensación tan chunga cuando te encuentras bien.

    Espero que la próxima vez que veas jaguares sea por ingestión de lisérgicos y no por delirio febril...

    Y eso del fin del mundo... no sé, aunque no me lo crea mucho puede ser una buena excusa para liarla parda de aquí entonces, por eso del por si acaso, no vaya a ser verdad y nos pille currando... :p

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    1. Pffffff, pues te puedes imaginar, tío, en pleno delirio no sabía si acabaría comida por un jaguar, muerta por deshidratación o asesinando al Leónidas que siempre me lia, el muy cabrón...

      Lo de liarda parda ya sabes, date otro rulito por Polònia pero esta vez hay que hacerse con psicotrópicos, sí o sí.

      Kissessss.

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  13. Vamos que no hago yo eso ni aunque me paguen... Yo anduve por la selva de Palenque en Mejico y casi me muero de calor, por no hablar de los monos aulladores. Antes de ayer tuve un ataque similar de 1 día de "despeño" que pasé en mi casa y de poco me muero. No quiero ni pensar lo que sería eso en la selva. Me voy al 5 estrellas. Fijo! Que una ya no tiene edad...

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    1. Ya, yo tampoco tengo edad, bueno, al contrario, lo que tengo es mucha edad pero muy poca pasta y ganas de ver mundo, no toca otra que arrastrarse si hace falta.

      Kisses.

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  14. Respuestas
    1. Cagondeu, brother, te juro que cuando lo escribía pensé en ti y en cómo cojones ponerlo, y voy y la cago....please, una clasecita práctica y rápida para no volver a ofender tus ojillos.

      Love you.

      (Sólo comentas pa'dar polculo, pedassssso de Napoléon, grrrrr....)

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